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ANTONIO MACHADO (1875-1939)
Antonio
Machado es el poeta por excelencia de la llamada
"Generación del 98". Su obra poética[1]
representa el Modernismo, la superación del mismo,
el noventayochismo poético y la poesía de
compromiso social.
La obra de A. Machado parte de una tradición
cultural heredada en su infancia: el liberalismo del
s. XIX. Ello se verá reforzado cuando, desde 1883,
A.M.[2]
asiste a las clases de la Institución Libre de Enseñanza
("Regeneracionismo", etc.).
En general, podrían verse las siguientes etapas
en la vida y obra de A.M.:
1899-1902.
Periodo modernista. Soledades.
Estancia en París. Conoce a Rubén Darío.
1903-1907.
Abandono progresivo de los elementos modernistas.
Mayor introspección. SGOP[3].
1907-1912. Traslado a Soria como catedrático de francés. Conoce a su
futura esposa Leonor. Etapa de "noventayochismo
tardío". CC[4].
Se casa en 1909. Nueva estancia en París, donde
conoce al filósofo Bergson. Leonor muere en 1911.
De 1912 a la Guerra Civil.. Traslado a Baeza Creciente preocupación
filosófica y folklorista. Dedicación casi
exclusiva a la prosa. En poesía escribe
NC[5]
(1924) y Poesías
de guerra (1936-39) y reedita varias veces
sus Poesías
completas (1917, 1933 y 1936). En 1917 se
traslada a Segovia. Conoce en Madrid a
"Guiomar". Desde 1924 se enfrenta a Juan
R. Jiménez, a la "Generación del 27" y
al llamado "arte puro" vanguardista. Desde
1931 se compromete públicamente con la II República
Española y después con el Frente Popular. En prosa
escribe De
un cancionero apócrifo, Juan
de Mairena y Los
complementarios. En 1937 comienza su huida a
Francia, donde muere en febrero de 1939.
Soledades
Su
primer libro es Soledades
(1902), que perderá su fisonomía original al ser
refundido en SGOP (1907). Es un libro en la línea modernista de las primeras
obras de Juan R. Jiménez, que poco tiene que ver
con el núcleo de escritores (Unamuno, etc.) de la
"Generación del 98".
La posible relación de A.M. con el Modernismo es
una cuestión debatida todavía hoy por la crítica.
Al parecer, su poesía modernista está relacionada
con la primera visita de A.M. a París (ciudad en
pleno fervor parnasiano y simbolista) y la amistad
que traba allí con Rubén Darío.
Soledades
(1902) se caracteriza por el fuerte cromatismo en su
poesía (hay quien relaciona este libro incluso con
Van Gogh y los pintores fauvistas...), las metáforas
típicamente simbolistas y parnasianas (Verlaine
como referente básico). Aparecen, ya aquí, algunos
de los símbolos clásicos de A.M.: jardines,
fuentes, el camino, el sueño, etc.
Pero el modernismo de A.M. muestra una peculiaridad:
la tendencia a la fusión entre el paisaje y la
intimidad del "yo" poético (el
"paisaje del alma", la técnica del
"diálogo" en el poema, etc.). Este fuerte
intimismo está sin duda influenciado por Bécquer y
Rosalía de Castro.
El tema dominante de este primer libro es el de la
primavera (posiblemente por oposición al otoño típico
de Verlaine). Sobre todo, el mes de Abril con tonos
melancólicos.
En definitiva, este libro de 1902, refundido en
1907, tiene importancia
para la crítica por mostrar la etapa plenamente
modernista del poeta en esos poemas que,
precisamente, luego eliminará en su siguiente
libro: SGOP
(1907).
Soledades.
Galerías. Otros poemas
Éste
segundo libro se caracteriza precisamente por
mostrar a un poeta que ha superado el Modernismo e
inicia una evolución más personal. en la que el
elemento característico será la
temporalidad.
La estructura del libro es la siguiente:
"Soledades".
Son los poemas "salvados" por A.M. de su
primer libro. Los salva, precisamente, por ser los
menos modernistas, pero aún así podemos ver en
ellos rasgos típicos de tal movimiento estético:
variedad métrica, fragmentario, lo momentáneo, lo
sensorial (colorido, luz, etc.), los paisajes
inanimados (estatismo, quietud, etc.). Son poemas
muy visuales, fácilmente calificables como estampas
impresionistas. Composiciones todas ellas muy teñidas
de subjetivismo (el paisaje no es más que una
objetivación del estado anímico del hablante), en
las que se utiliza más a menudo la sugerencia que
los símbolos o las imágenes (que en A.M. pueden
ser monosémicas o disémicas). Se trata de poemas
donde se huye de todo tipo de exceso. Este tipo de
poemas reaparecen muy aisladamente en las otras
partes del libro. Poemas típicos son los X, XV,
XXIV, XXXII, XXXIII, etc.
"Galerías".
Son los poemas que muestran al A.M. con una concepción
de lo poético más personal, que ya ha superado el
Modernismo. Por lo general, el tono es mucho más
vago e indeterminado. Suelen hablar de un proceso de
introspección que el hablante ha emprendido en
busca de si mismo. Aparecen seres misteriosos
(hadas, manos, etc.) de naturaleza simbólica
(pueden significar, por ejemplo, la amada, la madre,
etc.) que guían al hablante en dicha introspección
o búsqueda de lo esencial. Buen ejemplo de ello son
poemas como los LXIII, LXIV, LXIX, LXXIX, etc. Otros
símbolos son el del camino (que significa la
interiorización, el autoconocimiento) o el jardín
/ huerto (dependiendo de si se sale o se llega a él
significa la madre o la tierra de promisión), el
agua (con el significado que ya le dio Jorge
Manrique -uno de los poetas preferidos por A.M.- en
el s. XV), las estaciones, el día y la noche, el
crepúsculo, etc.
"Otros
poemas". En
estos poemas la perspectiva del hablante se
"ensancha". A.M. comienza a superar el
"yo" y comienza a dar paso a lo exterior
(la realidad social, los demás). Se incluyen, además,
algunos poemas breves de naturaleza reflexiva y
tonalidad irónica ("Varia",
"Humorismos"). Esta parte del libro
enlaza perfectamente con Campos de Castilla, su siguiente libro. Como ejemplo,
proponemos los XLVIII, LVII y siguientes o el XCVI.
Con
este libro, en definitiva, A.M. inicia un camino
personal caracterizado por:
La
búsqueda de la esencialidad
de las cosas en los poemas, nunca el esteticismo o
el culto gratuito a lo bello. El tema obsesivo de
A.M. a partir de este momento será el
tiempo, pues para A.M. todo está abocado a la
muerte.
El
uso de los recursos
estilísticos sin exageraciones, dando al
lenguaje poético una apariencia casi coloquial, muy
sencilla y espontánea: imágenes no muy numerosas
(y, por cierto, muy repetitivas), adjetivacón no
excesiva, rimas asonantes, etc.
El
uso de las metáforas y otras imágenes poéticas
como expresión
de lo inefable, lo intuitivo o emotivo, lo
puramente emocional.
La
práctica de la poesía
como comunicación con los demás, no
como mera expresión del "yo" del
poeta. Ello le llevará, desde este momento, a
enfrentarse con los "poetas puros"
vanguardistas (Juan R. Jiménez y los jóvenes del
27), aunque éstos últimos lo reivindicarán como
modelo a seguir a partir de 1930. En este sentido,
la de A.M. es una poesía
"humanizada", frente a las tendencias
"deshumanizadoras" (según Ortega y
Gasset) del momento.
Campos
de Castilla
En
1911-1912 publica Campos de Castilla [CC],
aunque con menos de la mitad de poemas de los que
contiene en la edición de 1917, (ya dentro de las
Poesías
Completas).
La estructura del libro en 1912 era la
siguiente:
1.-
El "Autorretrato" en alejandrinos rimados
(forma muy extendida en el libro).
2.-
Una serie de poemas (los más
"noventayochistas" del libro) descriptivos
y reflexivos sobre Castilla y su problemática:
"A orillas del Duero", "Por tierras
de España", "El hospicio",
"Fantasía iconográfica", "Un
criminal" (esbozo de "La tierra de
Alvargonzález"), "Amanecer de otoño",
"En tren", "Noche de verano",
"Pascua de resurrección", el poema en 9
partes titulado "Campos de Soria" y
"La tierra de Alvargonzález".
3.-
La serie "Proverbios y cantares", formada
por breves poemas, reflexiones gnómicas y coplas
populares.
4.-
Dos "Elogios".
CC,
en definitiva, supone la superación total del
"primer" A.M. por una doble vía:
-
la contemplación de un paisaje, que ya no sólo es
una prolongación subjetiva del "yo", sino
que también es expresión de la realidad nacional e
histórica y
- una
reflexión teórica sobre la vida/muerte, el hombre,
la poesía y otros grandes temas.
CC
representa, pues, la definitiva apertura de A.M. a
la realidad circundante, olvidando pasado
subjetivismos románticos y modernistas. En la
contemplación del paisaje castellano, A.M.
contempla también la PRESENCIA HUMANA, la
"otredad" (a partir de ahí se puede
explicar el "noventayochismo" tardío de
A.M.). Representa también un aumento de la
"actividad pensante", filosófica, de A.M.
(actividad que supera ya ampliamente al
Regeneracionismo y al 98).
Juan
R. Jiménez siente el distanciamiento estético que
supone este nuevo libro de A.M. respecto a sí mismo
y lo acusa de apartarse "del
simbolismo y de Bécquer", de "cantar
los campos de Castilla con descripción excesiva y
anécdota constante" (maliciosamente,
J.R.J. interpreta esta cambio en A.M. como resultado
de sus ansias por conseguir un sillón en la Real
Academia...).
Su
actividad personal se desarrolla en Baeza. El
"Poema de un día" nos lo retrata en su
quehacer cotidiano en la ciudad andaluza. Al mismo
tiempo, A.M. se dedica a los estudios, por libre, de
Filosofía, examinándose en la Universidad. de
Madrid (donde imparte clases Ortega y Gasset).
"España, en paz" es el poema con el que
A.M. saluda por estas fechas la neutralidad española
en la I G. Mundial.
En
esta época, A.M. comienza a manifestar abiertamente
su desacuerdo respecto ala poesía española de
aquellos años (especialmente en el caso de JRJ, a
quien acusa de demasiado barroco y exagerado en el
uso de las imágenes...).
En
1917 publica una 2ª edición de CC dentro de
las Poesías
completas que supuso un enriquecimiento
formal y temático respecto a la edición primera de
1912: poemas como "El dios ibero",
"Un loco", "Orillas del Duero" o
"Las encinas" suponen una prolongación
del tema soriano (tema ya presente en la edición de
1912). Se añaden poemas como "En tren",
"A José Mª Palacio", etc., que continúan
el tema de Soria y de Leonor ya muerta.
"Recuerdos" y "En estos campos dela
tierra mía..." suponen la entrada del paisaje
andaluz en el libro. "Noviembre 1913",
"Poema de un día", "La saeta",
etc., suponen la recreación poemática de la vida
cotidiana de A.M. en Baeza. "Del pasado efímero"
y "El mañana efímero" son los poemas más
claramente "políticos". Además, se añaden
en esta 2ª edición. algunos "Elogios",
las series "Proverbios y cantares" y las
"Parábolas".
El
poema inicial del próximo libro de A.M. (Nuevas
Canciones), titulado "Olivo del
camino", supone, según J. Mª Valverde, una reflexión
del poeta sobre un hecho fundamental: el triunfo de
la revolución soviética (es un poema escrito en
estas fechas).
A.M.
va concienciándose, cada vez más, del
"anacronismo" que rodea su figura en los
ambientes literario-culturales de la España de la
época (vanguardismos crecientes, etc.). Residirá
en Baeza hasta el año 1919, alternando el trabajo,
la poesía y la filosofía (es entonces cuando
comienza el cuaderno filosófico titulado Los
complementarios), que, a partir de ahora,
irá llenando más y más la actividad intelectual
de A.M. en detrimento de la poesía...
Nuevas
canciones
Desde
el curso académico 1919-20 hasta 1932 (año en que
será destinado a un instituto madrileño), A.M.
reside y trabaja en Segovia.
En 1924 publica Nuevas
canciones [NC] (último libro
compuesto predominantemente en verso), escrito entre
los últimos años de Baeza y los primeros de
Segovia. En él, A.M. reafirma su opinión contraria
(y "anacrónica", pero también profética)
respecto a la naciente "poesía pura"
vanguardista , al arte como "sport" inútil
y como re-elaboración de materiales previamente artísticos
y no naturales... Ello queda resumido en este breve
poemilla:
"Si
vino la primavera
volad
a las flores;
no
chupéis cera".
La
estructura del libro sería ésta:
1.-
Poemas en forma de canción tradicional:
"Apuntes", "Hacia tierra baja"
(con algún toque de hai-kai japonés...),
"Canciones de tierras altas",
"Canciones".
2.-
La serie "Proverbios y cantares", con
reflexiones sobre temas variados en formas
populares.
3.-
El trío de sonetos titulado "Glosando a
Ronsard" que, para J.Mª Valverde, son una
presentación de la que luego será
"Guiomar" (negativa del poeta ante la
invitación amorosa de una señora desconocida...).
Obra
en prosa
En
estos años de Segovia, A.M. sigue escribiendo, pero
en su próximo libro, titulado De
un cancionero apócrifo, la prosa ya será
el elemento dominante sobre el verso. Mientras, el
cuaderno Los
complementarios va también creciendo.
En
1925 comienza sus
Reflexiones sobre la lírica, en las que
no dejará de fustigar las nuevas concepciones poéticas
que se practican en España.
En
Los
complementarios (nótese el simbolismo del título),
A.M. crea dos filósofos apócrifos: Abel
Martín y su discípulo Juan
de Mairena. Con ellos, A.M. desarrolla un amplio
discurso filosófico del que, irónicamente, el
propio A.M. no se hace responsable: así, A.M. se
distancia de la filosofía sin dejar de filosofar
(su actividad central a partir de ahora). Juan de
Mairena es el discípulo, biógrafo y contradictor
de su maestro Abel Martín... Abel
Martín fue ideado por Machado como una síntesis de
varios filósofos del s. XIX, mientras que Mairena
nace de diversos pensadores del s. XX. A su vez,
Mairena inventa otro filósofo apócrifo -Jorge
Meneses- para que diga cosas que el propio
Mairena/Machado considera propias del futuro. Estos
textos no son sólo filosóficos, pues operan
fundamentalmente para la crítica como glosas de los
poemas de A.M.
Entre los años 1926-28, se sitúa tradicionalmente
la irrupción de
"Guiomar" en
la vida y poesía de A.M., quien la conoció, parece
ser, en Segovia. Según la crítica, estos poemas
son algunos de los más confusos de la obra poética
de A.M.
En 1932 A.M. pasa a varios institutos
de Madrid, donde trabajará hasta 1936.
Durante estos últimos años, la atención pública
parece volver sobre el poeta.
En 1933 y 1936 se re-editan sus PC con los últimos
añadidos que pudo poner A.M. Publica en la prensa
varios textos de su
Juan de Mairena.
Poesía
de guerra
Con
la Guerra Civil, A.M. viaja de Madrid a Valencia y a
Barcelona, manteniendo siempre su adhesión al
gobierno republicano (pero a ningún partido político
en especial), haciendo beligerantes comentarios
sobre la situación republicana, cada vez más
desesperada. A.M. dice aceptar el socialismo, pero
nunca el materialismo marxista.
Durante
los años de la guerra, A.M. escribió poca poesía
(tal vez por la falta del distanciamiento típico en
él para elaborar el poema). Su producción de estos
años se reduce a un poema sobre la muerte de Gª
Lorca, meditaciones paisajísticas sobre Valencia,
algunos homenajes y la definitiva despedida de
"Guiomar". La mayoría de estos textos se
agrupan con el título de Canciones
de la guerra (1936-39).
Tras
una penosísima evacuación desde Barcelona (junto a
Carles Riba, entre otros), A.M. llega a Collioure
(Francia), donde muere el 22-II-1939, encontrándose
los que se suponen sus últimos poemas:
"Estos días
azules y este sol de la infancia".
"Y
te diré mi canción
'se
canta lo que se pierde',
con
un papagayo verde
que
la diga en tu balcón".
Supuestamente,
el último poema es una despedida a
"Guiomar"...
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