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BLAS
DE OTERO
(1919-1979)
Los
datos más relevantes de su biografía (por la
trascendencia que más adelante tienen en su poesía)
son:
Estudios infantiles realizados
con los jesuitas: recibe una formación marcadamente
religiosa con la que romperá más tarde.
Cursa estudios de Derecho, pero
no ejerció nunca de abogado.
Tras dedicarse a la enseñanza,
cuando consigue el reconocimiento público como
poeta realiza diversos viajes al extranjero.
Contacta con el pensamiento marxista.
Reside en Madrid, pero pasa
largas temporadas en Francia y, especialmente, en la
U.R.S.S., China y Cuba.
La
importancia de Blas de Otero como poeta estriba, a
grandes rasgos, en que es un poeta que resume
perfectamente las diversas etapas por las que pasa
la poesía española desde el fin de la guerra civil
hasta principios de los años 70. Su obra poética
se puede subdividir en
tres grandes etapas:
1ª.-
Poesía existencialista ("desarraigada") durante los
años 40. Esta etapa corresponde a la ruptura
del autor con la religiosidad: el individuo fracasa
al buscar a Dios
como elemento de apoyo o arraigo vital.
2ª.- Poesía "social"
durante los años
50. Esta etapa corresponde a sus primeros
contactos con los postulados del Marxismo, ideología
que asumirá finalmente.
3ª.-
Desde 1965 se registra una evolución
personal, al margen de tendencias y corrientes,
en cuanto al tipo de lenguaje utilizado, pero sin
abandonar la temática social. Aparece también un
mayor grado de intimismo.
Sus
primeros textos poéticos fueron de temática
religiosa (Cántico
espiritual, 1942). Desde sus inicios muestra
su admiración por Fray Luis de León y San Juan de
la Cruz (poetas místicos españoles de los ss.
XVI-XVII) para hablar de la relación entre el
hombre y Dios.
Este
primer libro y algunos poemas juveniles publicados
en la Revista Garcilaso
("Cuatro
poemas" y "Poesías
en Burgos", de 1941 y 1943 respectivamente)
forman una parte de la producción poética de Blas
de Otero que el mismo autor siempre ha omitido. De
ahí que tradicionalmente se diga que su trayectoria
literaria comienza entre 1945 y 1950.
1ª etapa: poesía existencial
(1945-1955)
Comienza
propiamente con la publicación de dos libros, Ángel
fieramente humano (1950) y Redoble
de conciencia (1951), escritos desde 1945.
Años
más tarde (1958) fueron refundidos en un único
libro: Ancia
(cuyo título está formado con la primera y
última sílaba de los dos libros
anteriores), en el que incluye 48 poemas nuevos. Su
estructura es:
1ª parte:
Poemas procedentes de Ángel fieramente humano. Son 44 poemas que giran temáticamente
entre lo religioso y lo existencial: el
"yo" del poeta está en ellos buscando
constantemente a Dios como justificación y último
sentido de la existencia humana, pero el
"silencio" de ese Dios provoca en el
"yo" sentimientos de angustia, vacío, vértigo,
desesperación, soledad y rebeldía. Aunque son
numerosos los "préstamos literarios" que,
en estos poemas, toma Blas de Otero de otros poetas,
las referencias de fondo a Unamuno son las más
importantes. Parece que Blas de Otero retoma la
"agonía" unamuniana, la "religión
de querer tener una religión", la búsqueda
de Dios a pesar de que todo niega su existencia.
2ª
parte: Formada por poemas de temática
aparentemente amorosa-erótica. Pero en ellos el
amor o el sexo son manifestaciones de esa
búsqueda que preside los poemas de la 1ª
parte. El amor o el erotismo como breves vivencias
en las que el "yo" del poeta busca la
eternidad, el contacto con lo sobrehumano, el
sentido de la existencia.
En
último término, estas dos primeras partes del
libro -sonetos por lo general- son ejemplos
perfectos de lo que la crítica literaria llamó "poesía
desarraigada" o existencialista de los años
40.
3ª
parte: La concentración idiomática, la
brevedad y el léxico popular caracterizan estos
poemas titulados genéricamente
"Parábolas y dezires". Quevedo (sobre
todo en el tipo de lenguaje "conceptista")
será la principal influencia en ellos. Temáticamente,
suponen una apertura por parte del "yo"
hablante hacia el resto de los seres humanos que
también sufren.
4ª parte: En este último grupo de
poemas se generaliza la "apertura"
observada en la parte anterior: del "yo"
como sujeto poemático se pasa claramente al
"nosotros" y comienzan a aparecer temas de
naturaleza social y concreta. Son textos que
expresan la superación, por parte de Blas de Otero,
de los temas existenciales y desarraigados de las
dos primeras partes: la justicia social, la (in)solidaridad
entre los hombres, la violencia, etc., manifiestan
el deseo del poeta por llegar a una sociedad
verdaderamente justa (no ya el deseo metafísico de
hallar el sentido de la existencia mediante la búsqueda
de Dios). En estos poemas se abandona el soneto para
adoptar el verso libre como forma expresiva
dominante.
2ª etapa: poesía social
(1955-1965)
Los
últimos poemas de Ancia son como un avance de la segunda etapa poética de
Blas de Otero: la de la llamada "poesía
social" de los años 50. A lo largo de diez años,
Otero publicará Pido
la paz y la palabra (1955), En
castellano (1960), Hacia
la inmensa mayoría (1962), Esto
no es un libro (1963) y Que
trata de España (1964).
En
todos ellos encontramos a un Blas de Otero que ha
superado definitivamente el individualismo intimista
de un "yo" lanzado en una continua búsqueda
de Dios (1ª etapa) y se decanta por lo colectivo y
lo social (el "nosotros"): un
"yo" poético que deja de
auto-contemplarse para fundirse con el
"pueblo".
Antonio
Machado se convierte en referencia constante de
Otero durante estos años. La poesía de Machado
representa para él algunos de los valores como:
La vocación mayoritaria del
poeta. No es casualidad que uno de los libros de
esta etapa "social" se titule "Hacia
la inmensa mayoría" en oposición abierta
a Juan Ramón Jiménez y su poesía minoritaria,
"pura" y "deshumanizada". Frente
a éste -ejemplo del artista que huye del mundo y la
realidad- Otero se decanta por implicarse cada vez más
en la sociedad de su tiempo y sus problemas. El
poeta, para Otero, es un portavoz del pueblo que
toma la palabra para atestiguar, denunciar,
protestar y acusar.
Estos planteamientos se aplican
sobre un espacio y un tiempo concretos y reales: la
España de la post-guerra. El tema de España se
manifiesta de varias maneras: la denuncia del
presente y la esperanza en un futuro mejor (poemas
abiertamente políticos), la imagen idealizada de la
fisonomía española (poemas paisajísticos de
naturaleza simbólica), la fusión de lo político y
lo paisajístico en un mismo poema, etc.
Otero continúa en esta etapa
utilizando préstamos literarios. En este caso,
dichos préstamos provienen de poetas preocupados
también por el tema de España: Quevedo, A.
Machado, García Lorca, César Vallejo, Miguel Hernández,
Cervantes, etc.
Técnicamente, los rasgos más
utilizados por Otero en esta etapa de "poesía
social" son el lenguaje de apariencia
coloquial, los paralelismos y reiteraciones y las
aliteraciones.
3ª etapa: poesía
temporalista
(1965-1979)
A
mediados de los 60 la llamada "poesía
social" ha quedado totalmente agotada. Al
tiempo que aparecen jóvenes poetas ("Generación
de los 60"), Blas de Otero y el resto de los
"poetas sociales" (Celaya, Hierro, etc.)
quedan profundamente desengañados acerca de la
eficacia de la poesía escrita durante los 50: se
dan cuenta, en definitiva, que es ilusorio pretender
contactar mediante la poesía con el
"pueblo", con esa "inmensa mayoría"
a la que se dirigían (un pueblo que no estaba en
situación, precisamente, de leer poesía).
Blas
de Otero cambia entonces de planteamientos poéticos,
pero no de trasfondo ideológico: desengañado, no
pretenderá a partir de ahora dirigirse a esa mayoría,
sino que se conformará con sentirse parte de esa
mayoría, del pueblo. Para Otero, la poesía dejará
de ser más o menos mayoritaria por el número de
lectores, sino por la actitud ante la vida.
Desencantado,
pues, de la utopía populista de los años 50 y del
ideal de poder cambiar la realidad social mediante
la poesía, Blas de Otero -sin renunciar jamás a
sus posturas políticas e ideológicas de signo
revolucionario y marxista- se centrará en intentar
una renovación en su expresión y lenguaje poético.
La
producción poética de Otero durante esta última
etapa es conocida sólo en parte: Expresión
y reunión (1969), Historias
fingidas y verdaderas (1970) y Mientras
(1970). Según el propio Blas de Otero, este último
libro forma parte, en realidad, de otro mayor que
iba a titularse Hojas
de Madrid, pero que no pudo publicar.
En
estos libros, la poesía de Otero evoluciona hacia
una mayor simplicidad y depuración formal. Sigue
componiendo sus poemas en versos libres, pero se
centra sobre todo en las imágenes poéticas de tono
surrealista.
El
tema de fondo es siempre el paso del tiempo y el íntimo
sentimiento del acercamiento de la muerte. Ésta se
produjo, finalmente, en 1979.
El lenguaje poético
de Blas de Otero
En
líneas generales, los elementos expresivos que
caracterizan la obra poética de Blas de Otero son:
La abundancia de todo tipo de recursos
fónicos:
aliteraciones, juegos de palabras, etc.
Raramente son gratuitos: normalmente se usan para
realzar con el significante el tema o significado
del poema.
Son numerosísimos los poemas
de Blas de Otero que tienen como principio
organizador o estructural recursos
sintácticos como el paralelismo, la reiteración
o el contraste.
A nivel léxico, es constante el gusto por el populismo (frases hechas a las
que se da un sentido nuevo en el poema o que quedan
rotas, coloquialismos, palabras rústicas, etc.).
Los préstamos literarios
(palabras, expresiones o versos de otros poetas que
Otero inserta en los suyos, modificándolos a veces
de forma intencionada) son constantes a lo largo de
toda su obra poética.
Es constante el gran sentido
del ritmo
en los poemas de Otero. A tal fin (conseguir efectos
rítmicos) se encaminan normalmente recursos como
los encabalgamientos, pausas, hipérbaton, etc.
En
cuanto a la métrica,
cabe destacar el uso que hizo en su primera etapa
del soneto como forma estrófica predominante, para
ir decantándose después por el uso del verso
libre.
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