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Antonio
Buero Vallejo
Datos
biográficos. Contexto literario.
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Nace en Guadalajara en 1916
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Formación autodidacta. Estudia Bellas Artes hasta
el estallido de la Guerra Civil
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Padre y hermano encarcelados y fusilados en 1936
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1937: se incorpora al frente en el bando republicano
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1939: activismo político clandestino. Detenido y
condenado a muerte, pena que le fue conmutada por 30
años de prisión. Allí
conoce a Miguel Hernández
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1946: libertad condicional e indulto total. Comienza
su carrera teatral.
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1971: ingreso en la Real Academia
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1986: Premio Cervantes
Buero
aparece como
autor en el año 1946 con el estreno de Historia
de una escalera de una manera sorpresiva: se
trataba de uno de los "vencidos" en la
guerra que se atreve a escribir, representar y además
con éxito. En realidad, el teatro español de
postguerra comienza en este momento. Desde 1936
hasta 1946 el panorama teatral español se
caracterizaba por:
El abandono de los contenidos
críticos: el teatro mayoritario es de naturaleza
evasiva y/o de propaganda ideológica del régimen
franquista. Se trata, en cualquier caso, de
un teatro de calidad ínfima: Pemán, Calvo
Sotelo, Ruiz de Iriarte, etc.
La vuelta a las formas
teatrales tradicionales: el realismo, el "drama
burgués". Benavente es el máximo referente.
Primeras manifestaciones del
teatro cómico: Mihura, Jardiel.
La
renovación teatral que supone el comienzo de la
obra de Buero es paralela a las que se producen en
estos años en poesía y novela. La literatura española
-teatro, poesía, novela- inicia su desarrollo tras
la guerra civil con tintes
existencialistas/tremendistas:
1942:
La familia
de P. Duarte, de Cela
1944:
Hijos de la ira, de Dámaso Alonso
1946:
Historia de
una escalera, de Buero Vallejo
Buero
se convertirá con el tiempo en la figura máxima
del teatro de postguerra. Con él se inicia el
"teatro realista social" de los 50
y buena parte de los 60 (Martín Recuerda,
Lauro Olmo, Mauro Muñiz, etc.)
Obra
y evolución teatral
La
trayectoria dramática de Buero se divide
tradicionalmente en tres grandes etapas sucesivas en
el tiempo:
1.-
Desde Historia de una escalera (1946) a Las cartas boca abajo (1957). Destacan obras como En
la ardiente oscuridad (1950), La
tejedora de sueños (11952) y Hoy
es fiesta (1956). Se trata de obras con un
enfoque existencial construidas con una estética básicamente
realista-tradicional que admite elementos simbólicos.
2.-
Desde Un soñador para un pueblo (1958) a El tragaluz (1967), pasando por obras como Las
Meninas (1960), El
concierto de San Ovidio (1962), o El
sueño de la razón (1970). Se trata dramas
históricos basados en hechos y personas reales. El
argumento admite siempre una segunda lectura de tipo
simbólico en la que reside toda la fuerza crítica
respecto a la España del momento. Para ello suelen
aparecen elementos de inclusión o inmersión del
espectador en la obra. Influencias de Brecht (el
teatro "épico") y de Pirandello.
3.-
Desde La doble historia del doctor Valmy (1970) a la reciente Música
cercana (1989), pasando por La
fundación (1974), La
detonación (1977), Jueces
en la noche (1979) o Lázaro
en su laberinto (1986) entre otras. Los
contenidos sociales y políticos se hacen más explícitos,
más directos. Técnicamente, se trata de obras que
entran de lleno en las tendencias experimentales de
la década de los 70.
Como
conclusión:
a.-
Buero desarrolla un papel en el teatro de posguerra
parecido al de Cela en la novela. Es el mentor, el
maestro y figura más importante de las tres etapas
del teatro español desde 1939: teatro existencial,
teatro realista, teatro experimental.
b.-
La primera etapa responde a un teatro
existencialista con técnicas realistas, la segunda
a un teatro social con técnicas simbolistas, y la
tercera a un teatro abiertamente político y
experimental.
c.-
Concepto del teatro y estética de Buero Vallejo: La
estética y la práctica teatral de Buero se
esquematiza en los siguientes puntos1
:
El escritor debe convertirse en parte de la conciencia de su sociedad.
De la conciencia social de
Buero en la España de posguerra surge la idea del teatro
como "tragedia". Tragedia entendida
como expresión de las torpezas humanas. La actitud
torpe del ser humano es en Buero lo que el
"destino" en las tragedias clásicas. Las
obras de Buero son trágicas porque en ellas se pone
en cuestión dicho destino. Las tragedias de Buero,
pues, no son pesimistas y cerradas, sino
esperanzadas en el futuro de la humanidad.
El texto teatral ha de tener
siempre elementos implícitos, no denotados sobre el
escenario, a los que debe acceder el espectador. De
ahí la fuerte carga
simbólica que suelen tener sus obras junto a
una base realista: no oculta la realidad social del momento (la realidad del
hombre en general y la de España en particular) y
simbólico porque, muchas veces, se vale de
argumentos que son una metáfora del presente. Así,
por ejemplo, los personajes de
El concierto de San Ovidio son todos
ciegos (la ceguera de la humanidad, etc.), o la vida
de Goya en El
sueño de la razón y de Esquilache en Un
soñador para un pueblo etc. Mediante estas
alegorías que hay en los argumentos de las obras,
Buero alude, en último término, a una realidad
presente.
Ya que es un teatro que pretende cambiar moralmente
al ser humano, se trata, como ya hemos dicho, de un
teatro ético y social.
Teatro
"posibilista". En lo implícito, en lo
no dicho sobre la escena pero comprendido por el público,
reside la carga
catárquica, purificadora del teatro de
Buero. No se trata, pues, de un teatro didáctico.
El mensaje de fondo permanece siempre en segundo
plano y es el espectador el que por su cuenta debe
acceder a él. Si el mensaje de fondo -crítica a la
España franquista en sus diferentes aspectos- se
explicitara, el teatro de Buero no hubiera sido
permitido por la censura.
Buero
proyecta la
dimensión trágica sobre diferentes formas/géneros
teatrales de éxito en la época: el sainete en
la primera etapa de Buero (Historia de una escalera, etc.), el drama histórico (Un
soñador para un pueblo, etc.) en la segunda
época, etc..
El
lenguaje usado por Buero es siempre sencillo
(para facilitar la comunicación con el público)
y verosímil (para hacer creíble el argumento).
La
acción dramática
de los personajes incluye elementos
no tradicionales, como narradores sobre escena,
personajes-coro, etc.
En
cuanto al espacio
escénico, éste no se reduce en Buero al
escenario. Sus obras procuran crear el
"efecto de inmersión" o inclusión
del público en el espectáculo y en el mensaje de
fondo. Para que el espectador se conciencie -igual
que el autor- se le debe sorprender incluyéndole en
aquello que 6e le cuenta sobre la escena. En este
sentido, Buero utiliza técnicas de Pirandello (6
personajes en busca de autor) y Brecht (el
"distanciamiento" del "teatro épico",
que convierte al espectador en crítico-analista de
aquello que ve sobre el escenario).
Muchas veces toma sus
argumentos de sucesos o personajes históricos (Goya
en El sueño de la razón, Esquilache en Un
soñador para un pueblo, Larra en La detonación,
etc.), pero siempre se trata de hechos o personajes
cuya problemática puede ser interpretada en el
presente: la masificación irracional de los españoles,
la tragedia de los clarividentes Larra y Goya, etc.,
frente a una sociedad que no les comprende, etc.
Buero, en definitiva, se sirve de la historia muchas
veces; pero de una historia que se repite
tristemente en el presente de España
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