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Leopoldo Alas, “CLARÍN”: naturalismo y espiritualismo

1852

Nace  en  Zamora  Leopoldo  García-Alas  Ureña,  hijo  del  gobernador civil.

1863

Reintegrado al “hogar” de sus mayores -Oviedo-, inicia el Bachillerato.

1868

Da claras muestras de su vocación por el periodismo, empezando a redactar su  propio periódico.

1869

Inicia  estudios  de  Derecho  en  Oviedo.  Manifiesta  inquietudes  republicanas.

1871

Se traslada  a  Madrid  para  doctorarse  en  Leyes  y  estudiar  Filosofía y Letras. Rápidamente se siente seducido  por el ideal krausista (su tesis doctoral,  “EI  Derecho  y  la  moralidad”,  será  dirigida  por Giner).

1872

Publica, junto  a  Palacio  Valdés  y otros  amigos  ovetenses,  el  periódico satírico Rabagás. Gran  interés por el  naturalismo.

1875

Inaugura el uso del seudónimo “Clarín” para su prolífica labor de articulista (colaboraciones  de asunto  literario  o  ideológico).

1878

Oposita a la Cátedra de Economía Política y Estadística de la Universidad de Salamanca de la que le priva la decisión  arbitraria del  Ministro de Fomento, que prefiere al opositor que obtuvo el número dos.

1880

La crisis  que  le  Ilevó  del  catolicismo  tradicional  a  su  preferencia  por las ideas de la Revolución del 68, por el  liberalismo avanzado y por ideología  republicana;  está  expresada  en  sus  cuatro  “Cartas  de un estudiante” (periódico La  Unión, 1878).

1881

Aparece  Solos  de  Clarín,  primer  testimonio  de  la  sustitución  de tendencia  satírica  de  sus  primeras  colaboraciones  por  su  interés  en la  crítica  literaria.

1882

Es  nombrado  catedrático  de  la  Universidad  de  Zaragoza.  Se  casa  con Onofre García Argüelles. La literatura en 1881, en colaboración con A. Palacio Valdés.

1883

Se  incorpora  a  la  cátedra  de  Derecho  Romano  de  la  Universidad de Oviedo,  ciudad  que  prácticamente  ya  no  abandonará  nunca. Prologa La cuestión palpitante de Pardo Bazán.

1885

Publica, con  bastante revuelo local, La Regenta. Bárbara (proyecto), Sermón perdido. Colabora en Madrid político y El Globo

1886

Un viaje a Madrid (crít. lit.). Una medianía, Juanito Reseco, Esperaindeo (proyecto de un ciclo de novelas) y Papa o Dios (proyecto), Pipá. colabora en La opinión

1887

crítica lit.: Nueva campaña, Cánovas y su tiempo, Apolo en Pafos , Palomares (fragmento de una futura novela publicado en prensa)

1888

crít. lit.: Mis plagios, Un discurso de Núñez de Arce. Colabora en La justicia y Los Madriles

1889

crít. lit.: Mezclilla, A 0,50 poeta, Benito Pérez Galdós. Sinfonía de dos novelas (fragmento de novela). Colabora en La España moderna

1890

crít. lit.: Museum (Mi revista), Rafael Calvo y el teatro español. Colabora en La Correspondencia y El imparcial

1891

Cesan sus críticas a Cánovas, Alfonso XII  y la Restauración: del republicanismo federalista pasa a militar políticamente con Castelar. Colabora en El liberal, Madrid Cómico  y La ilustración española y americana. Aparece Su único hijo. Un discurso (crít. lit.) y Cuesta abajo (fragm. de novela)

1892

Se publica una de las más conocidas recopilaciones de narrativa breve de estos años Doña Berta, Cuervo, Superchería. Ensayos y revistas (crít.), El señor (cuento)

1893

El señor y lo demás son cuentos Cambio de luz (relatos breves)

1894

El grabado, Vario, El frío del Papa, La conversión de Chiripa, La noche-mala del diablo (cuentos). Palique

1895

Se estrena su única (y frustrada) obra teatral: Teresa. Cuentos morales, Viaje redondo (cuento). Crítica popular

1901

Cartas a Hamlet, prologa Resurrección  de Tolstoi. Tambor y gaita (proyecto). Traduce y prologa El trabajo de Zola. Muere, tras muchos años de enfermedad (tuberculosis intestinal). El gallo de Sócrates, Siglo pasado, Doctor Sutilis, Juan Ruiz  (póstumos)

 

Evolución ideológica

En la biografía de Clarín se distinguen dos grandes etapas que podríamos llamar, respectivamente, de juventud (1868-1886) y de madurez (1886-1901).

1868-1886

En la primera de ellas, que se inicia con la misma Revolución de 1868, Clarín comienza su larga labor crítica en los periódicos del momento. Es precisamente la prensa el medio en el que Clarín va desvelando su pensamiento político. Los acontecimientos políticos de ese año son, sin duda, el pretexto perfecto para que la ideología del escritor se manifieste de forma clara y abierta.

Clarín hace gala, durante todo este periodo, de su radicalismo político e ideológico -lo que hoy entenderíamos como “hombre inequívocamente de izquierdas”-, que se podría resumir en estos puntos:

·       Acepta y defiende el proceso revolucionario burgués desde el primer momento y, además, se declara públicamente demócrata y republicano unitario.

·       Se declara furiosamente anticanovista.

·       Para Clarín, el Estado -especialmente con la Restauración y el fracaso del proceso revolucionario, es un elemento que amenaza de forma sistemática los derechos individuales (incluidos los de las clases más desfavorecidas, que, a diferencia de Galdós, fueron tenidas en cuenta por Clarín desde el primer momento).

·       Considera que la confesionalidad católica del estado es una auténtica aberración.

·       Se declaró totalmente “antiposibilista” (es decir, negó toda posibilidad de que el republicanismo colaborase de algún modo con la monarquía de Alfonso XII).

·       Tampoco aceptó el juego electoral canovista de la Restauración.

·       Para Clarín el objetivo político irrenunciable era la democracia, entendida ésta como “la causa del pueblo en su lucha por el derecho”.

·       Denuncia sistemáticamente a la aristocracia española, encerrada en el pasado, en sus privilegios históricos, opuesta a todo cambio y, por tanto, completamente insolidaria.

·       En pleno proceso revolucionario de 1868 advirtió las causas de su probable fracaso final: la desorganización interna de la burguesía española y su sometimiento progresivo al poder y a la iglesia.

·       Clarín advirtió, además, muy pronto el aislamiento al que la burguesía revolucionaria había sometido al proletariado. Con ello no se lograría otra cosa que crear en los proletarios una conciencia de clase cada vez más fuerte y una actitud resentida, a la espera de nuevos acontecimientos en un futuro no muy lejano.

En definitiva, el joven Clarín, supo comprender la verdadera naturaleza del proceso revolucionario burgués. Por eso, a diferencia de otros como Galdós, supo ver claramente desde el principio los intereses que se ocultaban tras las ideología políticas del momento: por ejemplo, desde su mentalidad claramente burguesa, habló siempre del proletariado (no del “pueblo” como Galdós) o advirtió de la tendencia pactista de una clase burguesa en el fondo egoísta como la aristocracia.

Ahora bien, el joven Clarín no interpreta nunca los procesos sociales de su época en términos materialistas, sino de una visión humanista del mundo y la sociedad.

La burguesía, por tanto, no es para Clarín un sector social altruista que desee hacer la revolución en beneficio de toda la sociedad, sino en beneficio propio exclusivamente. Por ello nunca se hizo ninguna ilusión al contemplar la sociedad de su tiempo.

El arte era para Clarín un instrumento de transformación de la realidad mediante su análisis y estudio detallado. Para ello el artista puede utilizar cualquier modelo o tendencia, a condición de que nunca lo haga de modo exclusivo. El artista ha de ser, pues, ecléctico por definición y por honestidad intelectual.

 

1886-1901

Ahora bien, desde 1886, la actitud ideológica de Clarín cambia notablemente[1]. En estos años, precisamente, conoce a Castelar -casi un héroe para el Clarín de la etapa de madurez desde este momento- y viaja asiduamente a Madrid. Así algunos de sus cambios ideológicos son, por ejemplo:

·       Acepta las tesis posibilistas del republicanismo unitario oficial de Castelar -que pasará a ser su líder político indiscutible-: en consecuencia, la aversión del autor hacia la monarquía se difumina de forma notoria y llega a aceptar la colaboración con los partidos monárquicos en el poder (Cánovas y Sagasta).

·       Acepta el “juego” democrático de la Restauración gestado por Cánovas (llegó a aceptar algunos pactos con caciques asturianos en determinadas campañas electorales).

·       Recela abiertamente de los nacionalismos incipientes y ante el republicanismo federalista de Pi y Maragall.

·       Reclama como algo imprescindible la tutela de la iglesia en ciertas áreas clave del aparato estatal como la educación.

·       Cree firmemente en la familia como núcleo vertebrador de la sociedad.

·       Cree en la posibilidad de hacer carrera política, siendo elegido concejal de Oviedo en 1887. Es cierto, también que a partir de aquí Clarín tiende a alejarse progresivamente de la política activa.

Como es lógico, este radical cambio ideológico fue motivo de varias polémicas en los círculos políticos del momento. La realidad es que el escritor nunca supo justificarlo con la misma nitidez con que escribía en la prensa de la época.[2]



[1] Vid. OLEZA, J.:Su único hijo versus La Regenta: una clave espiritualista”, en LISSORGUES, Y. (ed. 1988): Realismo y Naturalismo en España en la segunda mitad del siglo XIX; Madrid, Anthropos; pág. 421 y ss.

[2] Vid. por ejemplo OLEZA, J. (ed.): “Clarín”; Su único hijo; Madrid, Cátedra, 1990; pág.17 y ss.

 

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