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CLARÍN:
evolución literaria
Si
como novelista Clarín escribió dos de los mejores
textos de la época (La Regenta y Su único
hijo), para hablar de su evolución estética
y literaria hay que remitirse a los numerosísimos
textos de teoría y crítica literaria que publicó
en prensa y en libros.
En
general puede decirse que hay una estrecha relación
entre Galdós y Clarín: cada giro que da el primero
en sus novelas tiene su equivalente en la crítica
de Clarín. Los artículos sobre las novelas de aquél
marcan siempre los cambios de la actitud de Alas
hacia la novela española y europea.
En
este sentido la evolución de Clarín pasa por
distintas etapas coincidentes con las de Galdós:
La
máxima expresión del juicio clariniano sobre la
narrativa es el artículo “El libre examen y nuestra literatura” (Solos de Clarín, 1881).
Durante
todos estos años, llevado por su radicalismo político
en favor de la revolución burguesa, en sus críticas
se muestra siempre favorable a la “novela de
tesis”, defendiendo incluso su necesidad en España.
En
este sentido Clarín fue quien primero percibió las
dos ideologías expresadas en las novelas
tendenciosas de la época. Así, según Alas, frente
a Galdós (“cuya tolerancia se convierte en progresismo debido al fanatismo español”)
y, en parte, Valera, se encuentran los
tradicionalista Pereda y Alarcón. Pardo Bazán, en
cambio, ocupa según Clarín una posición ideológica
intermedia. Evidentemente, Alas se identificó
siempre con Galdós y la ideología que éste
representaba en la literatura española.
Como
novelista, Clarín no publicó ninguna “novela de
tesis”. Si bien es cierto que algunos críticos
opinan que en La
Regenta
(1885) hay muchos elementos propios de este tipo de
novelas, durante este periodo Alas sólo escribe
algunos relatos satíricos. Cuando la gran novela
clariniana aparece Clarín lleva algunos años ya
manifestándose partidario del naturalismo.
El
máximo exponente de la actividad crítica y teórica
de Alas durante este nuevo periodo es La
literatura en 1881, (1882), texto posterior
a la publicación de La
desheredada (Galdós, 1881), novela
considerada como iniciadora del naturalismo en España.
Durante
estos años Clarín ha dejado de aceptar la novela
de tesis y pasa a interesarse en sus críticas por
la novela naturalista. Desde el principio Alas
defendió la renovación narrativa naturalista, pero
también la necesidad de atemperar el estilo de Zola,
de crear un naturalismo español diferente del francés.
En esta época Clarín prologa La
cuestión palpitante , publica Del
Naturalismo y ensalza continuamente las
sucesivas novelas naturalista de su amigo Galdós.
Se
da cuenta, además, de que el naturalismo -previa
adecuación- sólo ha calado en los que años antes
eran novelistas de tesis de ideología progresista,
a los que se han unido nuevos escritores como Ortega
Munilla y Narcís Oller. Alas colaboró en diversas
ocasiones en la revista Arte
y Letras, medio de expresión de los
escritores naturalistas españoles.
Mientras
que Clarín considera a Galdós -escritor ya
afamado- como el maestro naturalista español, los
escritores contemporáneos de Alas consideraron a éste
como el máximo representante del movimiento en España.
La crítica posterior, en cambio, ha coincidido en
negar a La
Regenta -escrita en estos años- su carácter
naturalista .
En
general, de la relación entre Clarín y el
movimiento naturalista
puede concluirse que:
(1)
Alas aceptó el naturalismo en el momento de su
advenimiento.
(2)
Defendió la necesidad de matizar la teoría de Zola,
valorando de éstas especialmente la ausencia de
tesis en la novela.
(3)
Siguió defendiéndolo cuando aparecieron las
primeras tendencias espiritualistas, aunque reconoció
la legitimidad de éstas.
(4)
Al final de su vida seguía reconociéndole validez
literaria.
Esta
posición se trasluce en textos como Sermón
perdido, Nueva
campaña y Mezclilla,
además de los citados más arriba.
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Espiritualismo
(1889-1901)
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Alas
sigue defendiendo la validez del modelo narrativo
naturalista, a pesar de que en estos años comienzan
a aparecer en toda Europa diferentes corrientes
novelísticas que se agrupan bajo la denominación
“Espiritualismo”. El propio Clarín lo comprobó
en la evolución de su admirado amigo Galdós desde
1886 aproximadamente.
En
el caso de Clarín la aparente crisis naturalista en
la novela se une a la crisis ideológica personal
que vive en estos años. Crisis que le llevará a
abandonar el radicalismo político de su juventud de
modo bastante notable.
Como
crítico, Clarín se dio cuenta del cambio
generalizado que se produce en la literatura.
Advierte en sus escritos de crítica que se tiende a
revalorizar las potencias anímicas individuales, la
imaginación, la voluntad, etc. Pero lo advierte
antes en poesía que en novela. Se burla con
bastante sarcasmo del Modernismo como movimiento
incipiente en España y del Simbolismo francés,
aunque en todo momento reconoce el talento personal
de los jóvenes Rubén Darío, Valle-Inclán, Azorín,
Unamuno, Baudelaire, Verlaine, etc. todo ello se da
a partir de la publicación de Ensayos
y revistas y de la crítica a Realidad
de Tolstoi. En realidad, el Clarín crítico y
novelista no se resignó nunca a la pérdida del
naturalismo. En las nuevas tendencias
espiritualistas vio, no una ruptura con el
naturalismo, sino profundización del mismo, una
ampliación de los “límites
arbitrarios” del modelo naturalista.
En
cualquier caso, las consecuencias de la nueva
tendencia espiritualista se hicieron notar en la
labor creativa de Clarín. Además de estar presente
-junto a otros rasgos naturalistas- en su novela Su
único hijo escribe “relatos poéticos”: ¡Adiós
Cordera!, Doña
Berta, El Señor, La rosa
de oro, EI
dúo de la tos, etc., vienen a confirmar un
tipo de relato que ya había intentado Clarín y
cuya máxima expresión es Pipá.
En el prólogo a los Cuentos
Morales, por otro, lado nos habla de que sus
cuentos son “morales” en el sentido de “psicológicos”
puesto que no tratan de la realidad exterior sino
del “hombre interior”. En este sentido pueden
considerarse relatos psicologistas EI
cura de Vericueto, Vario, Un grabado,
Viaje redondo, La reina Margarita
y, por encima de todos, Cristales.
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