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LA “ÉPOCA CONTEMPORÁNEA”. CONTEXTO HISTÓRICO Y CULTURAL.

  En general, puede afirmarse que la historia del s. XX, en todas sus facetas, atraviesa por diversas y sucesivas etapas. Dichos periodos históricos están delimitados por la I Guerra Mundial (1914-1918) y la II Guerra Mundial (1939-45).

  La primera etapa -la comprendida entre finales del s. XIX propiamente y la II Guerra Mundial) es la que se conoce con el nombre de época contemporánea. Cuando hablemos, pues, de la literatura de este periodo lo haremos refiriéndonos a la "literatura contemporánea". Las características más importantes de la contemporaneidad son:

Inestabilidad socio-política.

  La sociedad europea ha asistido, desde fines desde el s. XIX al proceso de consolidación y acceso al poder económico-político de una clase social que hasta entonces había permanecido latente: la burguesía. Al mencionado proceso, variable en la forma y en el tiempo según unos países u otros, se le conoce como revolución burguesa.

  Desde los últimos decenios del s. XIX hasta 1914 se produce en toda Europa una progresiva expansión económica de las clases burguesas. Dicho progreso se dio mediante

  El afianzamiento de los imperios coloniales, especialmente el del Reino Unido y el de Francia.

La culminación de la llamada "revolución industrial".

  Es lo que se ha conocido con el nombre de "belle époque".

  De forma paralela al desarrollo económico (o mejor, como una de sus consecuencias) se desarrolla en toda Europa una nueva clase social: el proletariado.  Se trataba de un grupo social urbano cuya única actividad era el trabajo por cuenta ajena en las fábricas. La creciente demanda de derechos laborales fue el elemento organizador de este nuevo sector social. Así, por ejemplo, surgen los primeros sindicatos. El crecimiento y articulación del movimiento obrero supuso la aparición de ideologías políticas enfrentadas a la burguesía y basadas en la idea de la "lucha de clases": marxismo, socialismo y anarquismo sobre todo, que surgirán sobre la base de teóricos del s. XIX como Bakunin, Proudhom, etc. Por último, el proletariado logrará obtener representación en los parlamentos y otras instituciones políticas de la época en los diversos países europeos. En un intento por organizar el movimiento obrero más allá de las fronteras nacionales de cada país, surgirá la 1ª Internacional.

  Todo este sistema social comenzará a resquebrajarse en 1914 con el estallido de la I Guerra Mundial. Después de 1918, y hasta la II Guerra Mundial, puede decirse que:

  Se entra en un periodo de depresión económica. La salida  se dará a partir de los llamados "felices 20".  Europa inicia el camino hacia la sociedad de consumo, pero ha dejado de ser la primera potencia económica para dar paso a los EE.UU.

  El mapa político europeo se modifica substancialmente: antiguos países desaparecen al tiempo que surgen otros nuevos.

  Tras el triunfo de la Revolución soviética de 1917, entra en escena una nueva potencia econónimo-militar: la antigua Rusia da paso a la U.R.S.S. de la mano de Lenin.

  En 1920 (3ª Internacional) se escinden Comunismo y Socialismo.

  La democracia parlamentaria, como forma política de la Europa occidental entrará en crisis: de una parte, los partidos comunistas intentan extender al resto de Europa la revolución soviética; de otra, cobran fuerza los fascismos.

  La crisis, por último, se agudizará en los años 30:

  Depresión económica: quiebra de la bolsa de Nueva York en 1929.

  El clima político se radicaliza como consecuencia de la mencionada crisis económica: Hitler triunfa en Alemania en 1933, en Francia se implanta el Frente Popular, etc.

  Surge, en este ambiente, una economía de guerra. La Guerra Civil Española (1936-39) sirve, en ese sentido, de banco de pruebas para los nuevos armamentos.

  En suma, las bases para el estallido de la II Guerra Mundial (1939.45) van dándose progresivamente. Después de 1945 se da por acabada la Época contemporánea, dando paso a lo que se ha llamado Época Postcontemporánea.

Nuevas corrientes filosóficas.

Marxismo

  Es la corriente de pensamiento de mayor repercusión en el s. XX. Su teoría fue elaborada por Karl Marx (1813-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) y se basa en dos ideas centrales:

  El materialismo histórico: se considera que las personas están determinadas sobre todo por factores económicos, o sea, por las relaciones de trabajo y de producción que el hombre ha de mantener para subsistir. Así, la organización social de cada país a lo largo de la historia depende directamente de las relaciones económicas que prevalecen en cada momento.

La lucha de clases en las sociedades capitalistas basadas en la propiedad privada. Éste es el mecanismo propuesto para llegar a un tipo de sociedad igualitaria, en la que los bienes y los medios sean de todos y desaparezcan explotadores y explotados.

  Estas ideas están contenidas en la obra principal de Marx, El capital (1867).

  Por otra parte, el Marxismo es una de los sistemas filosóficos que más han influido en la literatura del s. XX. Del Marxismo han surgido conceptos literarios (artísticos en general) como el de la utilidad del arte (opuesto al del arte puro o "arte por el arte"). Realismo social, denuncia, testimonio, compromiso, etc., son términos utilizados en literatura de origen marxista. Críticos literarios muy importantes en el s. XX han analizado los textos literarios desde la óptica marxista: Lucien Goldmann (belga), George Lukácks (húngaro), Vladimir Propp (soviético) o Jean Paul Sartre (francés) son algunos de ellos. 

Irracionalismo

  Marxismo e Irracionalismo coinciden en estos años en algo: ambos movimientos filosóficos son antiburgueses. Si el primero atenta contra las bases materiales de la sociedad burguesa (la propiedad privada, etc.), el irracionalismo atenta contra la base intelectual del sistema burgués: la razón como elemento central a la hora de analizar y explicar la realidad.

Frente al Positivismo burgués de fines del s. XIX (que sustentaba que sólo es real aquello que puede observarse), los irracionalistas de principios del s. XX afirman que la razón no es capaz de dar todas las respuestas a los interrogantes que se hace el ser humano ni explicar toda la realidad. La sinrazón, la irracionalidad, se convierte para ellos en otra vía de conocimiento tan lícita o más que la propia razón. Además, si la razón iguala a las personas, lo irracional les diferencia; de ahí, que el irracionalismo sea también, un movimiento filosófico basado en la subjetividad y en la individualidad.

  Schopenhauer (1788-1860), Kierkegaard (1813-1855), Nietzsche (1844-1900), Heidegger (1889-1976) y Bergson (1859-1941) son sus principales representantes. El vitalismo, la angustia, la existencia, el antiintelectualismo, la intuición y la temporalidad son las ideas centrales de sus pensamientos.

Psicoanálisis.

  Las teorías psicoanalíticas tienen evidentes contactos con el irracionalismo. Su figura central es Sigmund Freud (1856-1936), que afirmó que la actividad de ser humano no podía ser explicada reduciéndonos al pensamiento o la razón. En las conductas hay elementos muy poderosos que escapan al control de la razón. Así, junto a la razón (lo consciente) y las normas sociales (lo moral), en el hombre también actúa lo subconsciente (o inconsciente): tendencias a la conservación, la agresión, lo sexual, los traumas, lo infantil, los sueños, etc.

  K. Jüng (1875-1961) aplicó las teorías de Freud a la esfera colectivo-social, intentando explicar fenómenos como las religiones, los mitos, costumbres y supersticiones, etc.

  El Psicoanálisis también ha tenido sus repercusiones en el arte, especialmente en las vanguardias (Surrealismo, Dadaísmo, etc.)

Existencialismo

  Desde los años 30 (los de la gran crisis que llevará finalmente a la II Guerra Mundial) se conoce con este término al pensamiento que intenta explicar la existencia, el modo de ser del hombre en el mundo. La idea central de su principal representante (Jean Paul Sartre) es la de que la libertad no es infinita y que hay muchos elementos que pueden anularla en un momento dado. El precedente del existencialismo es Heidegger. La visión que los existencialistas tienen de la vida aboca siempre en el absurdo, el vacía, la nada; de ahí que se le conozca también como "filosofía de la angustia" o "filosofía del fracaso". K. Jaspers (1883-1969) pondrá en contacto existencialismo y cristianismo.

Progreso técnico-científico.

  Desde fines del s. XIX el avance científico y el progreso tecnológico producido en occidente durante la época contemporánea fue enorme. Algunos ejemplos importantes son el cinematógrafo y los rayos X (1895), la radioactividad (1896), la física cuántica (1900), el avión (1903), la radio (1907), la TV (1926), los plásticos (1935), el rayo láser, los ordenadores, los satélites artificiales y la energía nuclear (1957), etc.

  Junto a las posibilidades que abren todos estos descubrimientos contemporáneos (no hay más que pensar en el uso que se ha hecho de ellos después) hay una nota común: bajo la mayoría de descubrimientos, inventos y otros avances subyace la autoafirmación del hombre sobre la realidad. El "yo" del ser humano se atreve a imitar y, sobre todo, superar, aquello que ve en la realidad: aviones, ordenadores, etc.; pero también a crear de la nada lo que hasta entonces era inconcebible (plásticos, radio y TV, etc.). Lo que no ha sido producido por la naturaleza lo ha hecho o lo ha superado el hombre. El hombre queda, entonces, autoafirmado ante el mundo. Es como si el hombre "despreciase" a la naturaleza porque ésta ha quedado superada por aquél. Esta actitud se repite también, como veremos, en el arte en general y en literatura en particular.

  Por otra parte, tal avance técnico conlleva otros riesgos: alienación, olvido de los valores humanos, manipulación, etc., (piénsese, por ejemplo, en algunas de las parodias que Ch. Chaplin realizó en Tiempos modernos, etc.). 

Tendencias artísticas y literarias hasta 1920.

  Las notas comunes de todas las corrientes estéticas (especialmente en literatura) de la época contemporánea son:

  El anti-aburguesamiento: se trata de movimientos disidentes e inconformistas con la "cultura oficial", con "lo razonable". Se sublevan contra los valores, tradiciones, etc., de la burguesía.

  En la medida en que se trata de tendencias antigurguesas y la burguesía, por otro lado, es la clase dominante política y económicamente en este época, hay que concluir que las principales corrientes artísticas de este periodo son marginales (se enfrentan a "lo oficial", lo preconizado desde el poder). La marginalidad fue la norma no sólo artística, sino el modelo de vida de muchos de estos artistas de fines del XIX y comienzos de XX. A ese tipo de vida marginal, premeditadamente antiburgués (la famosa "rive gauche" de París, la droga y el alcohol, la nocturnidad, etc.) se le conoce como la "bohemia". En realidad, era la expresión de protesta y repudio de estos artistas hacia la sociedad burguesa (costumbres, tradiciones, etc.) en que vivían.

  Curiosamente, la inmensa mayoría de artistas plásticos, escritores, etc., tienen una extracción social burguesa. Se trata de artistas burgueses que, en un momento determinado, se "antiaburguesan" y pasan a criticar abiertamente la clase social de la que proceden y el sistema social burgués.

  Hablar de anti-aburguesamiento o rechazo hacia lo burgués en la literatura de esta época supone una abierta voluntad de ruptura respecto al realismo y el naturalismo del s. XIX (es decir, respecto a las formas literarias típicas de la burguesía europea a finales del s. XIX).

  Neorromanticismo. Los artistas no desean analizar y conocer a fondo la sociedad,  la realidad que les ha tocado vivir (como en el Realismo burgués de fines del s. XIX), sino de manifestar su descontento hacia esa realidad social que les resulta desagradable. Lo que desean, entonces, es huir (como los románticos europeos de la primera mitad del s. XIX) y refugiarse. Los románticos del s. XIX caen en el pasado, lo ruinoso, lo monstruoso, la pasión amorosa, etc.; los contemporáneos caen en la autoconciencia, en el "yo" más radical y absoluto.

  Los movimientos artísticos más importantes de la llamada época contemporánea, en suma, son: 

PRERRAFAELISMO

  Se dio sobre todo en pintura a partir de la segunda mitad del s. XIX. Se pretendió recuperar la ingenuidad de los pintores italianos renacentistas anteriores a Rafael. Religión, paisajismo y medievalismo eran sus temas preferidos. Valle-Inclán, en su Sonata de primavera, es un ejemplo de literatura de este tipo. Influyó bastante en algunas vanguardias artísticas europeas de 1920 y 1930.

PARNASIANISMO

  Su difusor fue el francés Leconte de Lisle, a partir de 1886. Fue una corriente poética sobre todo, caracterizada por el culto a la belleza externa ( o "esteticismo"), lo refinado, lo lujoso, lo puro, lo mitológico y lo extraño. Influyó en gran manera en el Modernismo hispánico, sobre todo en: La actitud llamada del "arte por el arte". El artista no pretende nada práctico son su obra. Arte gratuito, intrascendencia total. La musicalidad como elemento fundamental del poema: acentos, rimas, léxico, etc.

SIMBOLISMO

  También llamado después "poesía pura" (es un movimiento poético en exclusiva). Se desarrolla en Francia, entre 1886 y 1898. Su artífice es el poeta Charles Baudelaire (Las flores del mal es su obra principal). Es una tendencia antiparnasiana. Frente a la frialdad de los parnasianos, el simbolismo se fundamenta en la creencia de que todo puede tener significado(s) oculto(s). Todo lo que hay en la realidad puede erigirse en símbolo de realidades más profundas, pertenecientes a la subjetividad del poeta. Lo importante para estos poetas no es mostrar, sino sugerir. Se niega así la objetividad en el poema: todo en él será subjetivo. Otros poetas importantes dentro del simbolismo son Verlaine, Rimbaud y Mallarmé. Fue otra tendencia artística que influyó en el Modernismo hispánico. En España su influencia más clara está en  los primeros libros de A. Machado y de Juan Ramón Jiménez.

DECADENTISMO

  Fue una corriente artística nacida de la conciencia en ciertos artistas de estar viviendo el final de una época: la melancolía y la nostalgia, el aristocratismo y lo lujoso, el desprecio a la moral burguesa, etc., son sus temas preferidos. El novelista italiano Gabriele D'Annunzio es su máximo representante. En España sólo encontramos rastros decadentistas en la Sonata de estío de Valle-Inclán.

IMPRESIONISMO

  Se desarrolló básicamente en pintura (Monet, Renoir, algunos cuadros de Sorolla, etc.) y en literatura. Junto al Simbolismo y el Modernismo es la corriente estética más importante del momento, por lo que nos detendremos aquí con mayor detalle. Se basó en la idea de que lo que importa de los objetos 'reales' es nuestra percepción o impresión de ellos. Si esta impresión es cambiante, lo serán también dichos objetos (es decir, lo será toda la realidad). La realidad, pues, es cambiante porque varían nuestras impresiones de ella". Lo real,  pues, se relativiza respecto a la circunstancia (luz, hora, situación, etc.) , al estado anímico, etc., de quien la contempla. La realidad dejará de ser vista de modo objetivo definitivamente (lo cual culminará con las vanguardias artísticas y el arte abstracto). A partir de aquí, la estética impresionista se caracteriza por:

  Absolutismo de la impresión. Sólo importa la impresión que tenemos de la realidad y/o el sentimiento que ello nos produce. La impresión, además, se nos ofrece de modo directo, hasta tal punto que lo real va desapareciendo poco a poco del cuadro o el poema. Sólo se dice la impresión, sin ninguna referencia a lo real. No interesa la alusión al mundo, sino la emoción o sentimiento  que el artista siente ante él.

  Temporalismo. Dado que la impresión que tenemos de lo real es algo fugaz e irrepetible, el paso del tiempo (expresado a veces en tópicos como el del "tempus fugit", etc.) se convierte en un tema a veces obsesivo (por ejemplo, en A. Machado). Ello tiene una evidente relación con el pensamiento de filósofos como Bergson o Husserl (éste, en su "Fenomenología", distingue la existencia 'real' de un objeto y la conciencia o impresión que de ese mismo objeto tenemos al verlo como cosas totalmente diferentes).

  Irracionalismo verbal. Se usan las palabras por la emoción que producen, no por su significado denotativo. El poema se irá haciendo cada vez más hermético y exigiendo mayor esfuerzo del lector. En este sentido, el arte contemporáneo es premeditadamente minoritario (el ejemplo perfecto es Juan R. Jiménez).

  Distanciamiento o pudor afectivo. Tan marcado es el subjetivismo intimista que el propio artista puede llegar a perder su propio"yo" en la obra artística, puesto que a éste le interesa sólo la emoción ante lo real, no quién siente esa emoción. A veces, pues, se tiende a presentar impersonalmente lo personal (por ejemplo A. Machado). Se trata, sin duda, de un rasgo antirromántico.

  Autonomía del paisaje. En pintura y literatura el paisaje deja de ser un mero trassfondo escénicoy pasa a interesar al artista en cuanto tal, por si mismo, en tanto el paisaje es un "productor de emociones". Ëste es, sin duda, uno de los orígenes del llamado "arte abstracto", en el que, por ejemplo:

a)De un paisaje me interesa una flor.

b)Descontextualizo esa flor que me emociona.

c)Ya que sólo ella me interesa, la describo de cerca.

d)La sensación que me produce la flor queda, así, abstraída, fuera de su contextoconceptual: anticonceptualismo del arte contemporáneo. Se da mucho en Jorge Guillén o en Juan R. Jiménez, por ejemplo)

  Uso constante de la sugerencia. Se prefiere insinuar, dar a entender y no explicitar aquello de lo que se habla. Esto aumenta el grado de hermetismo del objeto artístico. El público ha de esforzarse más por entender de qué se le habla. Se da mucho en A. Machado.

  Búsqueda de lo original y lo sorpresivo. Dado que el artista tiene una fuerte conciencia de su individualidad, muchas veces sólo le interesa aquello que esté también individualizado: lo original, lo raro, lo extraño y, por tanto, sorprendente.

  En definitiva, la "intrasubjetividad" está presente en todas las corrientes estéticas del momento: no se trata sólo de la subjetividad romántica enfrentada a un mundo que desagrada, sino que llegar a ignorar por completo ese mundo, todo lo real. Lo único que queda, entonces, en el arte de la época contemporánea es el "YO; y más concretamente, todo lo que hay de irracional en el "yo" del artista. La intrasubjetividad conlleva la individualidad absoluta, y hará que cada tendencia artística de esta época sea más cerrada, más difícil de entender.

  En ese sentido, cada corriente estética contemporánea exige una cada vez mayor participación y esfuerzo del espectador/lector a la hora de entender lo que el artista desea comunicarle. Se trata, pues, de tendencias artísticas hacia el hermetismo, la cerrazón y la dificultad comunicativa. Y es que, más que comunicar, el artista contemporáneo sólo pretende en último término expresarse a si mismo, sin tener en cuenta nada más. Si se trata de un arte hermético, la consecuencia inmediata será su voluntario minoritarismo en cuanto al público al que se dirige.

  Hasta aquí las tendencias artísticas desarrolladas en Europa desde fines del s. XIX hasta antes de los años 20. No hemos hablado del Modernismo porque se trata de una corriente estética desarrollada en España e Hispanoamérica básicamente.

Tendencias artísticas y literarias desde 1920: las "vanguardias".

  Desde los años 20 y hasta el estallido de la II Guerra Mundial, las tendencias estéticas que se desarrollan en Europa reciben el nombre de "Vanguardias" o "ismos". Por lo general se sucedieron unas a otras con gran rapidez y algunas tuvieron vigencia durante un periodo de tiempo brevísimo. En conjunto, las vanguardias europeas de esta época suponen un continuación y una profundización de las corrientes anteriores a 1920 (rebeldía antiburguesa, bohemia, minoritarismo, hermetismo, etc.). Algunas de estas vanguardias o ismos son:  cubismo, nunismo, futurismo, expresionismo, imaginismo, dadaismo, formalismo, purismo, constructivismo, neoplasticismo, abstractivismo, babelismo, zenitismo, simultaneismo, primitivismo, panlirismo, surrealismo (o superrealismo), creacionismo, suprematismo, ultraismo, iracundismo, frenetismo, objetivismo, etc.

  Algunas características comunes a todas ellas son:

  Tienen sus raíces en el pensamiento y el arte anterior a 1920: el vitalismo antirracionalista, el simbolismo y el impresionismo, etc.

  Suelen trascender el ámbito artístico y se implican con determinadas ideologías antiburguesas del momento: el futurismo y el fascismo, el surrealismo y el marxismo, etc.

  Antiaburguesamiento total y absoluto. El lema común es "épater les bourgeois" (espantar a los burgueses, provocarles constantemente).

  Comprenden pequeños grupos de artistas que se reúnen periódicamente y lanzan manifiestos públicos.

  Deseo constante de novedad. Experimentalismo.

  Se desarrollan sobre todo en las artes plásticas y, dentro de la literatura, en poesía.

  Gratuidad e intrascendencia del arte: el "arte por el arte" de los parnasianos.

  Las vanguardias o ismos más importantes fueron:

FUTURISMO

  Fundado por el italiano Marinetti en 1909. Maiakowski y Ilebnikov son sus máximos representantes. Temas relacionados con la técnica y el futuro. Su lema fue "Es más bello un automóvil de carreras que la Victoria de Samotracia"... Dinamismo y rapidez verbal. Sintaxis forzada. Frases breves. En España R. Alberti, P. Salinas y Ramón G. de la Serna fueron sus representantes.

CUBISMO

  En pintura desde 1907 y el poesía desde 1913 con el francés Apollinaire. Se basa en la descomposición de la realidad y las composiciones libres de frases o imágenes (técnica del "collage"). Disposiciones topográficas e imágenes visuales (por ejemplo en los famosos "caligramas")

EXPRESIONISMO

Deformación de la realidad acentuando sus rasgos más llamativos o característicos. Se desarrolló sobre todo en el centro de Europa desde 1915, donde destacan pintores y cineastas como Murnau (que llevó al cine por primera vez al personaje de Drácula). Hay rasgos expresionistas en los "esperpentos" de Valle-Inclán.

DADAÍSMO

  Surgió en 1916 de la mano de Tristan Tzara y supuso para las artes plásticas y la poesía la liberación total de la fantasía o la recuperación de lo infantil ("da-da"). Hay un parentesco indudable en pintura entre Dadaísmo y estilo "naïf". Relacionado con el Psicoanálisis freudiano, es un antecedente directo del Surrealismo.

SURREALISMO (O SUPERREALISMO)

Relación directa con el movimiento dadaísta y con el Psicoanálisis (el subconsciente ,lo onírico, etc.). Su principal mentor fue el francés André Bréton. En literatura el mecanismo principal era la llamada "escritura automática": utilizar estados preconscientes (sueño, drogas, etc.) para crear asociaciones libres de conciencia. El movimiento desapareció en 1933 y tuvo frecuentemente una dimensión política de carácter revolucionario y antiburgués. Fue, en definitiva, la vanguardia más importante. Algunos artistas surrealistas son Paul Éluard y Louis Aragon. En España, S. Dalí, Luis Buñuel y muchos de los poetas de la llamada "Generación del 27" durante los primeros años 30: Lorca, Aleixandre, Alberti, Cernuda, etc.

 

Como conclusión, hay que señalar:

  Todas estas tendencias artístico-literarias que se desarrollan en Europa desde finales del s. XIX hasta la II Guerra Mundial suponen, en primer lugar, la introducción y asentamiento definitivo en el arte de lo subjetivo.

  Hay una clarísima progresión en el grado de subjetivismo de las sucesivas tendencias vistas aquí: El Parnasianismo supuso el arte intrascendente y la creencia de que el arte supera a la vida, el Simbolismo introdujo la impresión subjetiva como única materia artística (el "yo") y llegó a sublimarla como ejemplo de perfección arquetípica, las vanguardias desarrollaron todas las vertientes de la subjetividad simbolista hasta llegar al extremo del Surrealismo (que desprecia absolutamente lo real para ocuparse sólo de la psique y lo inconsciente. Se trata, pues, de movimientos cada vez más subjetivistas y difíciles de entender por un público burgués. Cada uno de ellos se aleja más y más de la realidad objetiva, profundizando a su vez en la subjetividad del "yo".

  Quedan algunos "ismos" importantes por comentar, pero dado que su incidencia se dio básicamente en el ámbito de la literatura en lengua española, los veremos más adelante. Se trata del Ultraísmo y del Creacionismo (además del Modernismo, ya mencionado antes).

  En definitiva, de todo lo dicho hasta aquí puede concluirse que el periodo histórico conocido como Época Contemporánea (desde fines del s. XIX hasta la II Guerra Mundial) se caracteriza, por lo que se refiere al arte en general y a la literatura en particular, por ser un proceso de creciente individualismo de naturaleza anti-burguesa. Este individualismo consiste en la tendencia a la interiorización de la realidad; o sea, a negar la objetividad de lo real en favor de la subjetividad del artista. Este progresivo anti-realismo pretende ser una superación definitiva del "realismo" burgués de la segunda mitad del s. XIX y quedará agotado con el estallido de la II Guerra Mundial.

No obstante, tras la II Guerra Mundial surgieron nuevas vanguardias: el absurdo, el letrismo, el concretismo, el "beat", el "hippysmo", el "underground", el "pop-art", etc., que se han sucedido con el nombre genérico de "post-vanguardias".

 

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