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LA “ÉPOCA
CONTEMPORÁNEA”.
CONTEXTO HISTÓRICO
Y CULTURAL.
En general, puede
afirmarse que la historia del s. XX, en todas sus
facetas, atraviesa por diversas y sucesivas etapas.
Dichos periodos históricos están delimitados por
la I Guerra Mundial (1914-1918) y la II Guerra
Mundial (1939-45).
La primera etapa -la comprendida entre finales del
s. XIX propiamente y la II Guerra Mundial) es la que
se conoce con el nombre de época contemporánea.
Cuando hablemos, pues, de la literatura de este
periodo lo haremos refiriéndonos a la
"literatura contemporánea". Las características
más importantes de la contemporaneidad son:
Inestabilidad
socio-política.
La sociedad europea
ha asistido, desde fines desde el s. XIX al proceso
de consolidación y acceso al poder económico-político
de una clase social que hasta entonces había
permanecido latente: la
burguesía. Al mencionado proceso, variable en
la forma y en el tiempo según unos países u otros,
se le conoce como
revolución burguesa.
Desde los últimos
decenios del s. XIX hasta 1914 se produce en toda
Europa una progresiva expansión
económica de las clases burguesas. Dicho
progreso se dio mediante
El afianzamiento de los imperios coloniales,
especialmente el del Reino Unido y el de Francia.
La culminación de la llamada
"revolución industrial".
Es lo que se ha conocido con el nombre de "belle
époque".
De forma paralela al desarrollo económico (o mejor,
como una de sus consecuencias) se desarrolla en toda
Europa una nueva clase social: el proletariado. Se
trataba de un grupo social urbano cuya única
actividad era el trabajo por cuenta ajena en las fábricas.
La creciente demanda de derechos laborales fue el
elemento organizador de este nuevo sector social. Así,
por ejemplo, surgen los primeros sindicatos. El
crecimiento y articulación del movimiento obrero
supuso la aparición de ideologías políticas
enfrentadas a la burguesía y basadas en la idea de
la "lucha de clases": marxismo, socialismo
y anarquismo sobre todo, que surgirán sobre la base
de teóricos del s. XIX como Bakunin, Proudhom, etc.
Por último, el proletariado logrará obtener
representación en los parlamentos y otras
instituciones políticas de la época en los
diversos países europeos. En un intento por
organizar el movimiento obrero más allá de las
fronteras nacionales de cada país, surgirá la 1ª
Internacional.
Todo este sistema social comenzará a resquebrajarse
en 1914 con el estallido de la I Guerra Mundial.
Después de 1918, y hasta la II Guerra Mundial,
puede decirse que:
Se entra en un periodo de depresión económica. La
salida se
dará a partir de los llamados "felices
20". Europa
inicia el camino hacia la sociedad de consumo, pero
ha dejado de ser la primera potencia económica para
dar paso a los EE.UU.
El mapa político europeo se modifica
substancialmente: antiguos países desaparecen al
tiempo que surgen otros nuevos.
Tras el triunfo de la Revolución soviética de
1917, entra en escena una nueva potencia econónimo-militar:
la antigua Rusia da paso a la U.R.S.S. de la mano de
Lenin.
En 1920 (3ª Internacional) se escinden Comunismo y
Socialismo.
La democracia parlamentaria, como forma política de
la Europa occidental entrará en crisis: de una
parte, los partidos comunistas intentan extender al
resto de Europa la revolución soviética; de otra,
cobran fuerza los fascismos.
La crisis, por último, se agudizará en los años
30:
Depresión económica: quiebra de la bolsa de Nueva
York en 1929.
El clima político se radicaliza como consecuencia
de la mencionada crisis económica: Hitler triunfa
en Alemania en 1933, en Francia se implanta el
Frente Popular, etc.
Surge, en este ambiente, una economía de guerra. La
Guerra Civil Española (1936-39) sirve, en ese
sentido, de banco de pruebas para los nuevos
armamentos.
En suma, las bases para el estallido de la II Guerra
Mundial (1939.45) van dándose progresivamente.
Después de 1945 se da por acabada la Época
contemporánea, dando paso a lo que se ha llamado Época
Postcontemporánea.
Nuevas
corrientes filosóficas.
Marxismo
Es la corriente
de pensamiento de mayor repercusión en el s. XX. Su
teoría fue elaborada por Karl Marx (1813-1883) y
Friedrich Engels (1820-1895) y se basa en dos ideas
centrales:
El materialismo histórico: se considera que las personas están
determinadas sobre todo por factores económicos, o
sea, por las relaciones de trabajo y de producción
que el hombre ha de mantener para subsistir. Así,
la organización social de cada país a lo largo de
la historia depende directamente de las relaciones
económicas que prevalecen en cada momento.
La
lucha de clases en las sociedades capitalistas basadas en la
propiedad privada. Éste es el mecanismo propuesto
para llegar a un tipo de sociedad igualitaria, en la
que los bienes y los medios sean de todos y
desaparezcan explotadores y explotados.
Estas ideas están contenidas en la obra principal
de Marx, El capital (1867).
Por otra parte, el Marxismo es una de los sistemas
filosóficos que más han influido en la literatura
del s. XX. Del Marxismo han surgido conceptos
literarios (artísticos en general) como el de la
utilidad del arte (opuesto al del arte puro o
"arte por el arte"). Realismo social,
denuncia, testimonio, compromiso, etc., son términos
utilizados en literatura de origen marxista. Críticos
literarios muy importantes en el s. XX han analizado
los textos literarios desde la óptica marxista:
Lucien Goldmann (belga), George Lukácks (húngaro),
Vladimir Propp (soviético) o Jean Paul Sartre
(francés) son algunos de ellos.
Irracionalismo
Marxismo e
Irracionalismo coinciden en estos años en algo:
ambos movimientos filosóficos son
antiburgueses. Si el primero atenta contra las
bases materiales de la sociedad burguesa (la
propiedad privada, etc.), el irracionalismo atenta
contra la base intelectual del sistema burgués: la
razón como elemento central a la hora de analizar y
explicar la realidad.
Frente
al Positivismo burgués de fines del s. XIX (que
sustentaba que sólo es real aquello que puede
observarse), los irracionalistas de principios del
s. XX afirman que la razón no es capaz de dar todas
las respuestas a los interrogantes que se hace el
ser humano ni explicar toda la realidad. La sinrazón,
la irracionalidad,
se convierte para ellos en otra vía de conocimiento
tan lícita o más que la propia razón. Además, si
la razón iguala a las personas, lo irracional les
diferencia; de ahí, que el irracionalismo sea también,
un movimiento filosófico basado en la subjetividad
y en la
individualidad.
Schopenhauer (1788-1860), Kierkegaard (1813-1855),
Nietzsche (1844-1900), Heidegger (1889-1976) y
Bergson (1859-1941) son sus principales
representantes. El vitalismo, la angustia, la
existencia, el antiintelectualismo, la intuición y
la temporalidad son las ideas centrales de sus
pensamientos.
Psicoanálisis.
Las teorías
psicoanalíticas tienen evidentes contactos con el
irracionalismo.
Su figura central es Sigmund Freud
(1856-1936), que afirmó que la actividad de ser
humano no podía ser explicada reduciéndonos al
pensamiento o la razón. En las conductas hay
elementos muy poderosos que escapan al control de la
razón. Así, junto a la razón (lo consciente) y
las normas sociales (lo moral), en el hombre también
actúa lo subconsciente (o inconsciente): tendencias
a la conservación, la agresión, lo sexual, los
traumas, lo infantil, los sueños, etc.
K. Jüng (1875-1961) aplicó las teorías de Freud a
la esfera colectivo-social, intentando explicar fenómenos
como las religiones, los mitos, costumbres y
supersticiones, etc.
El Psicoanálisis también ha tenido sus
repercusiones en el arte, especialmente en las
vanguardias (Surrealismo, Dadaísmo, etc.)
Existencialismo
Desde los años
30 (los de la gran crisis que llevará finalmente a
la II Guerra Mundial) se conoce con este término al
pensamiento que intenta explicar la existencia, el
modo de ser del hombre en el mundo. La idea central
de su principal representante (Jean Paul Sartre) es
la de que la libertad no es infinita y que hay
muchos elementos que pueden anularla en un momento
dado. El precedente del existencialismo es Heidegger.
La visión que los existencialistas tienen de la
vida aboca siempre en el absurdo, el vacía, la
nada; de ahí que se le conozca también como
"filosofía de la angustia" o
"filosofía del fracaso". K. Jaspers
(1883-1969) pondrá en contacto existencialismo y
cristianismo.
Progreso
técnico-científico.
Desde fines del s.
XIX el avance científico y el progreso tecnológico
producido en occidente durante la época contemporánea
fue enorme. Algunos ejemplos importantes son el
cinematógrafo y los rayos X (1895), la
radioactividad (1896), la física cuántica (1900),
el avión (1903), la radio (1907), la TV (1926), los
plásticos (1935), el rayo láser, los ordenadores,
los satélites artificiales y la energía nuclear
(1957), etc.
Junto a las posibilidades que abren todos estos
descubrimientos contemporáneos (no hay más que
pensar en el uso que se ha hecho de ellos después)
hay una nota común: bajo la mayoría de
descubrimientos, inventos y otros avances subyace la
autoafirmación del hombre sobre la realidad. El
"yo" del ser humano se atreve a imitar y,
sobre todo, superar, aquello que ve en la realidad:
aviones, ordenadores, etc.; pero también a crear de
la nada lo que hasta entonces era inconcebible (plásticos,
radio y TV, etc.). Lo que no ha sido producido por
la naturaleza lo ha hecho o lo ha superado el
hombre. El hombre queda, entonces, autoafirmado ante
el mundo. Es como si el hombre
"despreciase" a la naturaleza porque ésta
ha quedado superada por aquél. Esta actitud se
repite también, como veremos, en el arte en general
y en literatura en particular.
Por otra parte, tal avance técnico conlleva otros
riesgos: alienación, olvido de los valores humanos,
manipulación, etc., (piénsese, por ejemplo, en
algunas de las parodias que Ch. Chaplin realizó en Tiempos
modernos, etc.).
Tendencias
artísticas y literarias
hasta 1920.
Las notas comunes de todas las corrientes estéticas
(especialmente en literatura) de la época contemporánea
son:
El anti-aburguesamiento:
se trata de movimientos disidentes e inconformistas
con la "cultura oficial", con "lo
razonable". Se sublevan contra los valores,
tradiciones, etc., de la burguesía.
En la medida en que se trata de tendencias
antigurguesas y la burguesía, por otro lado, es la
clase dominante política y económicamente en este
época, hay que concluir que las principales
corrientes artísticas de este periodo son
marginales (se enfrentan a "lo
oficial", lo preconizado desde el poder). La
marginalidad fue la norma no sólo artística, sino
el modelo de vida de muchos de estos artistas de
fines del XIX y comienzos de XX. A ese tipo de vida
marginal, premeditadamente antiburgués (la famosa
"rive gauche" de París, la droga y el
alcohol, la nocturnidad, etc.) se le conoce como la "bohemia".
En realidad, era la expresión de protesta y repudio
de estos artistas hacia la sociedad burguesa
(costumbres, tradiciones, etc.) en que vivían.
Curiosamente, la inmensa mayoría de artistas plásticos,
escritores, etc., tienen una extracción
social burguesa. Se trata de artistas burgueses
que, en un momento determinado, se "antiaburguesan"
y pasan a criticar abiertamente la clase social de
la que proceden y el sistema social burgués.
Hablar de anti-aburguesamiento o rechazo hacia lo
burgués en la literatura de esta época supone una
abierta voluntad de ruptura respecto al realismo y el naturalismo del s. XIX (es decir,
respecto a las formas literarias típicas de la
burguesía europea a finales del s. XIX).
Neorromanticismo.
Los artistas no desean analizar y conocer a fondo la
sociedad, la
realidad que les ha tocado vivir (como en el
Realismo burgués de fines del s. XIX), sino de
manifestar su descontento hacia esa realidad social
que les resulta desagradable. Lo que desean,
entonces, es huir (como los románticos europeos de
la primera mitad del s. XIX) y refugiarse. Los románticos
del s. XIX caen en el pasado, lo ruinoso, lo
monstruoso, la pasión amorosa, etc.; los contemporáneos
caen en la autoconciencia, en el "yo" más
radical y absoluto.
Los movimientos artísticos más importantes de la
llamada época contemporánea, en suma, son:
PRERRAFAELISMO
Se dio sobre todo en pintura a partir de la segunda
mitad del s. XIX. Se pretendió recuperar la
ingenuidad de los pintores italianos renacentistas
anteriores a Rafael. Religión, paisajismo y
medievalismo eran sus temas preferidos. Valle-Inclán,
en su Sonata
de primavera, es un ejemplo de literatura de
este tipo. Influyó bastante en algunas vanguardias
artísticas europeas de 1920 y 1930.
PARNASIANISMO
Su difusor fue el francés Leconte de Lisle, a
partir de 1886. Fue una corriente poética sobre
todo, caracterizada por el culto a la belleza
externa ( o "esteticismo"), lo refinado, lo lujoso, lo puro, lo mitológico
y lo extraño. Influyó en gran manera en el
Modernismo hispánico, sobre todo en: La
actitud llamada del
"arte por el arte". El artista no
pretende nada práctico son su obra. Arte gratuito,
intrascendencia total. La
musicalidad
como elemento fundamental del poema: acentos, rimas,
léxico, etc.
SIMBOLISMO
También llamado después "poesía
pura" (es un movimiento poético en
exclusiva). Se desarrolla en Francia, entre 1886 y
1898. Su artífice es el poeta Charles Baudelaire (Las flores del mal es su obra principal). Es una tendencia
antiparnasiana. Frente a la frialdad de los
parnasianos, el simbolismo se fundamenta en la
creencia de que todo puede tener significado(s)
oculto(s). Todo lo que hay en la realidad puede
erigirse en símbolo de realidades más profundas,
pertenecientes a la subjetividad del poeta. Lo
importante para estos poetas no es mostrar, sino
sugerir. Se niega así la objetividad en el poema:
todo en él será subjetivo. Otros poetas
importantes dentro del simbolismo son Verlaine,
Rimbaud y Mallarmé. Fue otra tendencia artística
que influyó en el Modernismo hispánico. En España
su influencia más clara está en
los primeros libros de A. Machado y de Juan
Ramón Jiménez.
DECADENTISMO
Fue una corriente artística nacida de la conciencia
en ciertos artistas de estar viviendo el final de
una época: la melancolía y la nostalgia, el
aristocratismo y lo lujoso, el desprecio a la moral
burguesa, etc., son sus temas preferidos. El
novelista italiano Gabriele D'Annunzio es su máximo
representante. En España sólo encontramos rastros
decadentistas en la Sonata de estío de Valle-Inclán.
IMPRESIONISMO
Se desarrolló básicamente en pintura (Monet,
Renoir, algunos cuadros de Sorolla, etc.) y en
literatura. Junto al Simbolismo y el Modernismo es
la corriente estética más importante del momento,
por lo que nos detendremos aquí con mayor detalle.
Se basó en la idea de que lo que importa de los
objetos 'reales' es nuestra percepción o impresión
de ellos. Si esta impresión es cambiante, lo serán
también dichos objetos (es decir, lo será toda la
realidad). La realidad, pues, es cambiante porque
varían nuestras impresiones de ella". Lo real,
pues, se relativiza respecto a la
circunstancia (luz, hora, situación, etc.) , al
estado anímico, etc., de quien la contempla. La
realidad dejará de ser vista de modo objetivo
definitivamente (lo cual culminará con las
vanguardias artísticas y el arte abstracto). A
partir de aquí, la estética impresionista se
caracteriza por:
Absolutismo
de la impresión. Sólo importa la impresión
que tenemos de la realidad y/o el sentimiento que
ello nos produce. La impresión, además, se nos
ofrece de modo directo, hasta tal punto que lo real
va desapareciendo poco a poco del cuadro o el poema.
Sólo se dice la impresión, sin ninguna referencia
a lo real. No interesa la alusión al mundo, sino la
emoción o sentimiento
que el artista siente ante él.
Temporalismo.
Dado que la impresión que tenemos de lo real es
algo fugaz e irrepetible, el paso del tiempo
(expresado a veces en tópicos como el del "tempus
fugit", etc.) se convierte en un tema a veces
obsesivo (por ejemplo, en A. Machado). Ello tiene
una evidente relación con el pensamiento de filósofos
como Bergson o Husserl (éste, en su
"Fenomenología", distingue la existencia
'real' de un objeto y la conciencia o impresión que
de ese mismo objeto tenemos al verlo como cosas
totalmente diferentes).
Irracionalismo
verbal. Se usan las
palabras por la emoción que producen, no por su
significado denotativo. El poema se irá haciendo
cada vez más hermético y exigiendo mayor esfuerzo
del lector. En este sentido, el arte contemporáneo
es premeditadamente
minoritario (el ejemplo perfecto es Juan R. Jiménez).
Distanciamiento
o pudor
afectivo. Tan marcado es el subjetivismo
intimista que el propio artista puede llegar a
perder su propio"yo" en la obra artística,
puesto que a éste le interesa sólo la emoción
ante lo real, no quién siente esa emoción. A
veces, pues, se tiende a presentar impersonalmente
lo personal (por ejemplo A. Machado). Se trata, sin
duda, de un rasgo antirromántico.
Autonomía
del paisaje. En pintura y literatura el paisaje
deja de ser un mero trassfondo escénicoy pasa a
interesar al artista en cuanto tal, por si mismo, en
tanto el paisaje es un "productor de
emociones". Ëste es, sin duda, uno de los orígenes
del llamado "arte abstracto", en el que,
por ejemplo:
a)De
un paisaje me interesa una flor.
b)Descontextualizo
esa flor que me emociona.
c)Ya
que sólo ella me interesa, la describo de cerca.
d)La
sensación que me produce la flor queda, así,
abstraída, fuera de su contextoconceptual:
anticonceptualismo del arte contemporáneo. Se da
mucho en Jorge Guillén o en Juan R. Jiménez, por
ejemplo)
Uso constante de la
sugerencia. Se prefiere insinuar, dar a entender
y no explicitar aquello de lo que se habla. Esto
aumenta el grado de hermetismo del objeto artístico.
El público ha de esforzarse más por entender de qué
se le habla. Se da mucho en A. Machado.
Búsqueda de lo
original y lo sorpresivo. Dado que el artista
tiene una fuerte conciencia de su individualidad,
muchas veces sólo le interesa aquello que esté
también individualizado: lo original, lo raro, lo
extraño y, por tanto, sorprendente.
En definitiva, la "intrasubjetividad"
está presente en todas las corrientes estéticas
del momento: no se trata sólo de la subjetividad
romántica enfrentada a un mundo que desagrada, sino
que llegar a ignorar por completo ese mundo, todo lo
real. Lo único que queda, entonces, en el arte de
la época contemporánea es el "YO; y más
concretamente, todo lo que hay de irracional en el
"yo" del artista. La intrasubjetividad
conlleva la individualidad absoluta, y hará que
cada tendencia artística de esta época sea más
cerrada, más difícil de entender.
En ese sentido, cada corriente estética contemporánea
exige una cada vez mayor
participación y esfuerzo del espectador/lector
a la hora de entender lo que el artista desea
comunicarle. Se trata, pues, de tendencias artísticas
hacia el hermetismo,
la cerrazón y la dificultad comunicativa. Y es que,
más que comunicar, el artista contemporáneo sólo
pretende en último término expresarse
a si mismo, sin tener en cuenta nada más. Si se
trata de un arte hermético, la consecuencia
inmediata será su voluntario minoritarismo en cuanto al público al que se dirige.
Hasta aquí las tendencias artísticas desarrolladas
en Europa desde fines del s. XIX hasta antes de los
años 20. No hemos hablado del Modernismo porque se
trata de una corriente estética desarrollada en
España e Hispanoamérica básicamente.
Tendencias artísticas
y literarias
desde 1920: las "vanguardias".
Desde los años 20 y hasta el estallido de la II
Guerra Mundial, las tendencias estéticas que se
desarrollan en Europa reciben el nombre de "Vanguardias" o "ismos".
Por lo general se sucedieron unas a otras con gran
rapidez y algunas tuvieron vigencia durante un
periodo de tiempo brevísimo. En conjunto, las
vanguardias europeas de esta época suponen un
continuación y una profundización de las
corrientes anteriores a 1920 (rebeldía antiburguesa,
bohemia, minoritarismo, hermetismo, etc.). Algunas
de estas vanguardias o ismos son:
cubismo, nunismo, futurismo, expresionismo,
imaginismo, dadaismo, formalismo, purismo,
constructivismo, neoplasticismo, abstractivismo,
babelismo, zenitismo, simultaneismo, primitivismo,
panlirismo, surrealismo (o superrealismo),
creacionismo, suprematismo, ultraismo, iracundismo,
frenetismo, objetivismo, etc.
Algunas características comunes a todas ellas son:
Tienen sus raíces en el pensamiento y el arte
anterior a 1920: el vitalismo antirracionalista, el
simbolismo y el impresionismo, etc.
Suelen trascender el ámbito artístico y se
implican con determinadas ideologías antiburguesas
del momento: el futurismo y el fascismo, el
surrealismo y el marxismo, etc.
Antiaburguesamiento total y absoluto. El lema común
es "épater les bourgeois" (espantar a los
burgueses, provocarles constantemente).
Comprenden pequeños grupos de artistas que se reúnen
periódicamente y lanzan manifiestos públicos.
Deseo constante de novedad. Experimentalismo.
Se desarrollan sobre todo en las artes plásticas y,
dentro de la literatura, en poesía.
Gratuidad e intrascendencia del arte: el "arte
por el arte" de los parnasianos.
Las vanguardias o ismos más importantes fueron:
FUTURISMO
Fundado por el
italiano Marinetti en 1909. Maiakowski y Ilebnikov
son sus máximos representantes. Temas relacionados
con la técnica y el futuro. Su lema fue "Es más
bello un automóvil de carreras que la Victoria de
Samotracia"... Dinamismo y rapidez verbal.
Sintaxis forzada. Frases breves. En España R.
Alberti, P. Salinas y Ramón G. de la Serna fueron
sus representantes.
CUBISMO
En pintura desde 1907 y el poesía desde 1913 con el
francés Apollinaire. Se basa en la descomposición
de la realidad y las composiciones libres de frases
o imágenes (técnica del "collage").
Disposiciones topográficas e imágenes visuales
(por ejemplo en los famosos "caligramas")
EXPRESIONISMO
Deformación
de la realidad acentuando sus rasgos más llamativos
o característicos. Se desarrolló sobre todo en el
centro de Europa desde 1915, donde destacan pintores
y cineastas como Murnau (que llevó al cine por
primera vez al personaje de Drácula). Hay rasgos
expresionistas en los "esperpentos" de
Valle-Inclán.
DADAÍSMO
Surgió en 1916 de la mano de Tristan Tzara y supuso
para las artes plásticas y la poesía la liberación
total de la fantasía o la recuperación de lo
infantil ("da-da"). Hay un parentesco
indudable en pintura entre Dadaísmo y estilo "naïf".
Relacionado con el Psicoanálisis freudiano, es un
antecedente directo del Surrealismo.
SURREALISMO
(O SUPERREALISMO)
Relación
directa con el movimiento dadaísta y con el Psicoanálisis
(el subconsciente ,lo onírico, etc.). Su principal
mentor fue el francés André Bréton. En literatura
el mecanismo principal era la llamada
"escritura automática": utilizar estados
preconscientes (sueño, drogas, etc.) para crear
asociaciones libres de conciencia. El movimiento
desapareció en 1933 y tuvo frecuentemente una
dimensión política de carácter revolucionario y
antiburgués. Fue, en definitiva, la vanguardia más
importante. Algunos artistas surrealistas son Paul
Éluard y Louis Aragon. En España, S. Dalí, Luis
Buñuel y muchos de los poetas de la llamada
"Generación del 27" durante los primeros
años 30: Lorca, Aleixandre, Alberti, Cernuda, etc.
Como
conclusión, hay que señalar:
Todas estas tendencias artístico-literarias que se
desarrollan en Europa desde finales del s. XIX hasta
la II Guerra Mundial suponen, en primer lugar, la
introducción y asentamiento definitivo en el arte
de lo subjetivo.
Hay una clarísima progresión en el grado de
subjetivismo de las sucesivas tendencias vistas aquí:
El Parnasianismo supuso el arte intrascendente y la
creencia de que el arte supera a la vida, el
Simbolismo introdujo la impresión subjetiva como única
materia artística (el "yo") y llegó a
sublimarla como ejemplo de perfección arquetípica,
las vanguardias desarrollaron todas las vertientes
de la subjetividad simbolista hasta llegar al
extremo del Surrealismo (que desprecia absolutamente
lo real para ocuparse sólo de la psique y lo
inconsciente. Se trata, pues, de movimientos cada
vez más subjetivistas y difíciles de entender por
un público burgués. Cada uno de ellos se aleja más
y más de la realidad objetiva, profundizando a su
vez en la subjetividad del "yo".
Quedan algunos "ismos" importantes por
comentar, pero dado que su incidencia se dio básicamente
en el ámbito de la literatura en lengua española,
los veremos más adelante. Se trata del Ultraísmo y
del Creacionismo (además del Modernismo, ya
mencionado antes).
En definitiva, de todo lo dicho hasta aquí puede
concluirse que el periodo histórico conocido como
Época Contemporánea (desde fines del s. XIX hasta
la II Guerra Mundial) se caracteriza, por lo que se
refiere al arte en general y a la literatura en
particular, por ser un proceso
de creciente individualismo de naturaleza anti-burguesa.
Este individualismo consiste en la tendencia
a la interiorización de la realidad; o sea, a negar
la objetividad de lo real en favor de la
subjetividad del artista. Este progresivo anti-realismo
pretende ser una superación
definitiva del "realismo" burgués de
la segunda mitad del s. XIX y quedará agotado con
el estallido de la II Guerra Mundial.
No
obstante, tras la II Guerra Mundial surgieron nuevas
vanguardias: el absurdo, el letrismo, el concretismo,
el "beat", el "hippysmo", el
"underground", el "pop-art",
etc., que se han sucedido con el nombre genérico de
"post-vanguardias".
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