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ESPAÑA: CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL
INESTABILIDAD
POLÍTICA.
La
característica primordial de la España contemporánea,
desde los últimos decenios del s. XIX es sin duda
la inestabilidad. Durante este periodo se producen
una serie de alteraciones en la situación general
que explican, en último término, buena parte de su
historia a lo largo del s. XX. Los acontecimientos
principales son:
Revolución burguesa de 1868 ("La
gloriosa" revolución de septiembre)
capitaneada por los militares al mando del general
Prim. Abdicación de Isabel II.
Como consecuencia de la revolución liberal del año
anterior se promulga una constitución en la que se
contemplan un buen número de libertades (reunión,
asociación, etc.).
I República española.
Como consecuencia del incipiente desarrollo económico
burgués aparece, como masa social de tipo urbano,
el proletariado. España, sin embargo, sigue siendo
un país de economía básicamente agraria. En el
marco legal de la constitución liberal comienzan a
fundarse las primeras organizaciones obreras españolas
(el PSOE en 1979, UGT en 1888, CNT en 1910, etc.)
Se entra en el periodo llamado
"Restauración" (borbónica). Con
Alfonso XII se retorna al sistema monárquico-parlamentario
y se establece la alternancia en el poder entre
liberales y conservadores.
La forma de gobierno más extendida, en cambio, en
los ámbitos rurales es el llamado
"caciquismo", practicado por las oligarquías
terratenientes y pequeños financieros
conservadores.
Aparece el fenómeno nacionalista en Cataluña
(1879), País Vasco (1887) y Galicia (1889) y el
independentismo cubano-filipino (1895). España
entra en guerra con EE.UU. en 1898. La derrota final
supone la cancelación del imperio colonial español.
!898 queda como fecha-símbolo de lo que se llamó
el "desastre" español.
Aunque España se mantiene oficialmente al margen de
la I Guerra Mundial, 1914-18), la conflictividad
social va en aumento ("semana trágica" de
Barcelona en 1909, asesinato del presidente del
gobierno por un anarquista, presiones crecientes de
la burguesía y el ejército, etc.) que culminará
con la huelga general de 1917 y el malestar del ejército
tras los desastres militares en el norte de África
(Annual en 1921, etc.).
Alfonso XIII delega todos sus poderes en el general
Primo de Rivera hasta 1930) con el acuerdo de todas
las fuerzas políticas.
Con la dictadura militar se consiguen algunos logros
económicos, militares y sociales, pero la crisis
española continúa como reflejo de la recesión
económica internacional (es la época del famoso
desplome de la bolsa de Nueva York de 1929). Alfonso
XIII abdica finalmente.
Proclamación de la II República española en un
clima de creciente enfrentamiento político. Se
funda la Falange (1933) y se forma el Frente Popular
(1936) que ganará las elecciones finalmente,
estallan movimientos revolucionarios (Asturias,
1934) que han de ser sofocados por el ejército,
etc. La sociedad española, en suma, va polarizándose
en dos grandes bloques ideológico-sociales.
Golpe de estado militar contra la II República.
Estalla la Guerra Civil, que durará hasta 1939.
España se convierte en un banco de pruebas para la
futura II Guerra Mundial. Victoria final de los
"nacionales" al mando del general Franco.
Se inicia una nueva dictadura que durará hasta
1975.
En definitiva, se trata de un proceso histórico en
el que intervienen los tres bloques sociales de la
España del momento: las clases poseedoras (oligarquías
agrarias y gran burguesía industrial) enfrentadas
cada vez más al incipiente proletariado industrial
y campesino. En medio, la pequeña burguesía
(comerciantes, profesiones liberales, etc.) que había
hecho la revolución de 1868
va quedando marginada de la dinámica
socio-política. Esa progresiva marginación del
poder hará que los pequeño-burgueses se sientan
cada vez más fracasados. Finalmente, la burguesía
como tal se diluye en España tal y como avanza el
s. XX. No hay un pensamiento político burgués
homogéneo, lo que conduce a esta capa social al
individualismo y el desengaño final, que se traduce
unas veces en antidemocratismo, otras en
militarismo, otras en nacionalismo, otras en
republicanismo, otras en franquismo, etc. La inmensa
mayoría de los intelectuales y artistas españoles
del momento pertenecen a esa burguesía sumida en un
profunda crisis y por ello expresarán de forma
conjunta un sentimiento de desclasamiento y de
fracaso. Es lo que se ha llamado "crisis
de la conciencia burguesa" en España (y
que es un fenómeno que se repite también en el
resto de Europa). Todos los valores típicamente
burgueses (familia, instituciones, razón, etc.) será
puestos en tela de juicio. En ese sentido, los
escritores y artistas españoles de esta época
entroncan perfectamente con el resto de Europa.
Tendencias
artístico-literarias
Los
artistas españoles más representativos del momento
tienen varias características en común:
Su origen social pequeño-burgués, salvo contadas
excepciones.
Su pensamiento antiburgués. Se trata de artistas
muy críticos hacia esa clase social a la que
pertenecen pero que en España ha fracasado en todos
los aspectos.
Ello explica que todas las tendencias artístico-literarias
españolas del momento tengan el común denominador
de querer romper o superar definitivamente el
realismo como forma estética, dado que el realismo
(2ª mitad del s. XIX) fue la expresión artística
típicamente burguesa. Así, pues, el
anti-aburguesamiento se manifiesta en primer lugar
en anti-realismo. En este sentido, la evolución
artística española en general es igual a la del
resto de Europa.
En segundo lugar, todos los escritores coinciden en
expresar, de una u otra forma, la preocupación que
sienten por España:
"España como problema". Ciertamente,
este tema tiene claros antecedentes históricos
(Larra, Galdós, etc.), pero ahora se abordará
desde perspectivas absolutamente nuevas.
Con estas notas comunes, las principales corrientes
estéticas de la España contemporánea son, cronológicamente:
Modernismo,
"Generación
del 98", Novecentismo
y "vanguardias" (o
"ismos", representados fundamentalmente
por la llamada "Generación
del 27").
Se trata, pues, de un periodo de excepcional
importancia para la cultura -y en especial la
literatura- española, dados los escritores que se
dan en él: A. Machado, Juan R. Jiménez, García
Lorca, Valle-Inclán y otros muchos. De ahí que a
la Época Contemporánea española se la haya
llamado también "Segunda edad de oro" de la literatura española o "Edad
de plata".
En síntesis, la contemporaneidad española se
caracteriza, pues, por:
Ser más
breve cronológicamente que en Europa: en España,
la época contemporánea se extiende entre fines del s. XIX y 1930; en el resto de Europa, en cambio, lo
hace hasta la II Guerra Mundial (1941).
Igual que en Europa, la época contemporánea en
España es un proceso histórico de ruptura,
más radical en cada tendencia que en la anterior,
con el pensamiento y la estética burguesa del
llamado "realismo" (segunda mitad del
s. XIX).
Dicho anti-aburguesamiento aboca a las tendencias,
generaciones, etc., de escritores españoles hacia
un creciente
individualismo en el que éstos niegan sistemáticamente
la realidad que les rodea y se centran en su
propio "yo" para crear mundos interiores,
subjetivos, cada vez más herméticos, autónomos,
intrascendentes y desconectados del mundo: una
literatura cada vez más "des-humanizada" (que desprecia lo humano).
Dicha subjetividad se agota, en España, ante la
inminencia (años 30) de una guerra civil; ante esa
situación, el escritor tenderá a comprometerse cada vez más con la sociedad y sus problemas: una
literatura cada vez más
"re-humanizada".
Como
en otras tantas facetas, la guerra civil y, sobre
todo, sus consecuencias harán que la literatura (la
cultura en general) española tenga que partir casi
de cero. El contexto socio-político, económico,
filosófico, etc., será completamente diferente.
Hablaremos, entonces, de la "época
post-contemporánea".
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