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LA ESTÉTICA ROMÁNTICA: la literatura

El Romanticismo se tradujo en el ámbito literario en un cambio generalizado respecto a la tradición ilustrada-neoclásica del s. XVIII.

 

Neoclasicismo-Ilustración

Romanticismo

Universalidad, cosmopolitismo

Interés por lo local y lo concreto: lo “nacional”, las costumbres, etc.

Interés por lo bello y lo menor

Interés por la grandeza

Convencionalismo e impersonalidad

Confesionalismo, biografismo e impudor

Lo mitológico

Creencias o descreencias del sujeto

Optimismo y confianza

Desilusión, desengaño

Racionalismo, objetividad y fe en la preceptiva

Irracionalismo, subjetividad e inspiración

Gusto por la claridad, didactismo

El misterio y lo incomprensible

Lenguaje convencional: no a lo vulgar o lo arcaico

Lenguaje libre, lenguaje simbólico.

Tendencia a la unidad y la armonía

El contraste, la digresión y la mezcla

Lo lógico y lo no improvisado

Improvisación, rapidez

 

Algunas de estas innovaciones fueron “avanzadas” ya por los escritores del llamado “Prerromanticismo” (últimos 25 años del siglo XVIII en Europa).

Los elementos más característicos de la literatura romántica[1] son, en general:

·  Concepción individualista del arte: ello lleva a que todo objeto artístico -los textos literarios, por ejemplo- estén fuertemente teñidos de subjetividad. El arte se convierte en el contexto de la liberación subjetiva del “yo” romántico.

·  De ahí, por consiguiente, que la literatura romántica sea, primordialmente, sentimental y/o apasionada. El arte como expresión de la vida interior del individuo. Literatura, pues, exhibicionista, impúdica. En este sentido, los sentimientos mostrados suelen ser negativos: el artista romántico expresa la imposibilidad de vivir su ideal en el presente. La existencia entonces pierde valor y aparece el deseo de morir, la melancolía, la soledad, etc.

·  La otra gran tendencia temática de la literatura romántica es la historicista: el romántico escribe, preferentemente sobre la historia de su propio país -la Edad Media y el s. XVII sobre todo-. Se suele ver en ello una especie de “escapismo” del artista frente al desagradable presente. En este sentido, los hechos históricos forman el telón de fondo de la historia, lo que da mayor verosimilitud a la trama argumental propiamente. El pasado se enfoca a menudo como un tiempo en el que valores como el honor, etc., tenían vigencia. La temática historicista se desarrolló en la poesía narrativa y, sobre todo, en la novela: la llamada “novela histórica” es una forma narrativa originada en esta época.

·  Tendencia a la irracionalidad: ya que se trata de expresar la interioridad del “yo”, se acepta que esa vida interior (pasiones, sueños, fantasías, sentimientos, etc.) nunca está regidas por la razón.

·  El siguiente paso, dentro de esta tendencia, será dado, ya en pleno siglo XX, por los surrealistas: mientras que el escritor romántico expresa lo iracional-subjetivo de forma racional, (en lo que respecta a la expresión lingüística, se entiende) aquéllos lo harán con un lenguaje pretendidamente irracional[2]. La consecuencia que se deriva de ello afecta al la “implicación” del lector en la recepción, comprensión e interpretación del texto literario: un texto de la época romántica suele exigir un “esfuerzo” lector mucho menor que un texto surrealista.

·  El escritor romántico intenta expresar de forma inteligible lo que, en suma, es irracional. De ahí que un motivo recurrente en la literatura romántica sea la incapacidad expresiva de las palabras, sobre todo en el caso de la poesía (Bécquer, Espronceda, etc.)

·  La incapacidad del lenguaje para expresar la subjetividad del artista suele ser, en si mismo, un tema típico de la literatura romántica.

·  Como las palabras son un mecanismo expresivo insuficiente o inexacto, el artista romántico recurre frecuentemente a los símbolos: la luna, el mar, las cumbres montañosas, la noche, el silencio, las ruinas, etc., son los más frecuentes.

·  El uso de este tipo de símbolos hace que el arte romántica manifieste una fuerte tendencia al paisajismo. Pero el paisaje no es sólo una referencia a la realidad circundante, sino que, sobre todo, se traza un correlato subjetivo entre éste y los sentimientos que el artista intenta comunicar/expresar. El entorno, el mundo, la realidad tienen siempre un significado oculto.

·  La estética romántica se fundamente en la “inspiración” del artista, un “ego” superior que tiene en ciertos momentos un conocimiento “mágico” de la realidad que es inalcanzable para los demás. Elitismo.

·  Formalmente, la estética romántica es iconoclasta; es decir, tiende siempre a la innovación y la ruptura de las tradiciones y convenciones del pasado (en especial las de las preceptivas artístico-literarias del s. XVIII): se trata, en todo caso, de proyectar el espíritu del artista en la materia y la forma del objeto artístico. Así se tiende a mezclar en el teatro verso y prosa, lo trágico y lo dramático; en la poesía aparece el poema narrativo que se confunde muchas veces con el relato breve, dando lugar a la “leyenda”; etc.

Muchos de estos elementos, innovadores en su gran mayoría respecto a la tradición literaria inmediata, han sido reivindicados y utilizados después (el Modernismo en España, el Simbolismo de principios de siglo en Francia, el Surrealismo, por ejemplo).

 


[1] Tanto en poesía -el género más “tópico” del Romanticismo- como en teatro, novela- tan importantes o más que aquél- o en otros “géneros literarios” más propios desde esta época -las narraciones breves, las cartas, los diarios, etc.-

[2] La “escritura automática”, por ejemplo.

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