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Galdós en su primera época: Las "novelas abstractas" de 1867-1880

 

1843  Nace el 10 de mayo en Las Palmas. Sus padres son D. Sebastián Pérez Macías y Dª Mª Dolores Galdós y Medina. Allí hace el bachillerato.

1861   Polémicas sobre el Teatro de Las Palmas. Escribe “El teatro nuevo” y “Un viaje redondo por el Bachiller Sansón Carrasco”.

1862   Publica “EI pollo” en El Ómnibus. Funda el periódico La Antorcha. Gana premios de pintura en una exposición. Termina el Bachillerato. Redacta “La Emiliana”, poema burlesco. Embarca el 9 de septiembre y se matricula en leyes en la Universidad de Madrid.

1865   Noche de San Daniel. Colabora en la Revista del Movimiento Intelectual de Europa y en La Nación.

1867   Escribe La expulsión de los moriscos y La Fontana de Oro.

1868   Viaja a París. Traduce Los papeles de Pickwick para La Nación. Estalla la Revolución. Lee las obras de Balzac.

1869   Escribe En Las Cortes. Vive en Madrid con su familia.

1870   Publica La Sombra. Frecuenta el Ateneo, donde conoce a Clarín. Colabora en la Revista de España. Proyecta un plan novelesco de trabajo.

1871   Conoce a Pereda durante el verano en Santander. Publica EI audaz en la Revista de España. Entra en El Debate con Albareda.

1872   Colabora en La Guirnalda.

1873   Se alía con H. Cámara, propietario de La Guirnalda y empieza a publicar la primera serie de los Episodios Nacionales. (Trafalgar, La Corte de Carlos IV, El 19 de marzo y el 2 de

         mayo, Bailén).

1874   Publica Napoleón en Chamartín,  Zaragoza, Gerona, Cádiz, Juan Martín el Empecinado, La batalla de los Arapiles.

1875   Visitas a Mesonero Romanos. Empieza a escribir la segunda serie de Episodios (EI equipaje del rey José, Memorias de un cortesano).

1876   La  segunda casaca, EI Grande Oriente, E17 de julio. Doña Perfecta en abril y la primera parle de Gloria en diciembre.

1877    Los cien mil hijos de San Luis en febrero. Polémica epistolar con Pereda acerca de Gloria. Publica la segunda parte de Gloria, EI terror de 1824 y Cuarenta leguas por Cantabria, (impresiones de su viaje por el norte).

1878   Publica Un voluntario realista, Marianela en enero, La familia de León Roch.

1879   Se cartea con Mesonero. Publica a Los Apostólicos en junio, y el último episodio Un faccioso más y algunos frailes menos.

 t880   Prepara la edición de lujo de los Episodios Nacionales.

1882   Publica EI amigo Manso.

1883   Banquete organizado por Clarín en honor de Galdós. Publica El Doctor Centeno. Amistad con E. Pardo Bazán Viaje a Inglaterra con Alcalá Galiano. Rechazan su candidatura de académico de la lengua.

1884   Aparece su novela Tormento y La de Bringas  y Lo prohibido.

1885   Segunda parte de Lo prohibido. Viaje a Portugal con Pereda. Artículo para La Prensa de Buenos Aires.

1886   Sagasta le da el acta de diputado por Guayama (Puerto Rico). Fortunata y Jacinta.

1887   Muere la madre en Las Palmas. Celín, Trompiquillos y Theros.

1888   Visita la Exposición de París y Barcelona. Miau. Viaja a Italia con Galiano. Visita al Papa. Muere en La Habana su hermano Sebastián.

1889   Publica La incógnita y Torquemada en  la hoguera. Es elegido académico el 13 de junio. Realidad. Amores con la Pardo Bazán.

1890   En mayo aparece Ángel Guerra.

1892   Publica en enero Tristana y en octubre La loca de !a casa,

1893   Publica Torquemada en la Cruz, en octubre.

1894   Torquemada en el Purgatorio , La de San Quintín y Los condenados.

1895   Torquemada y San Pedro, Nazarín, Halma. Reside en Santander. Estrena Voluntad.

1896   Estrena Dª Perfecta y La fiera.

1897   Ingresa en la Academia el 6 de febrero. Misericordia.

1898 Inicia la tercera serie de los Episodios Nacionales para pagar las deudas. Zumalacárregui, Mendizábal, De Oñate a La Granja, El abuelo.

1899   Luchana, La campaña del Maestrazgo, La Estafeta romántica, Vergara.

1901   Montes de Oca, Los Ayacuchos, Bodas reales.

1901  Estreno de Electra el 30 de enero. Polémicas en torno a la obra, Caída del Gobierno Azcárraga

1902  Estrena Alma y vida el 9 de abril, Comienza la cuarta serie de los Episodios: Las tormentas del 48, Narváez.

1903  Estrena Mariucha. Los duendes de la camarilla, La revolución de julio.

1904  Estrena El abuelo. O'Donnell.

1905  Aita Tettauen, Carlos el encantado, Carlos VI en La Rápita. El caballero encantado, La razón de la sinrazón. Estrena Amor y ciencia. en enero.

1906   La vuelta al mundo en la Numancia, Prim. Entra el política

1907   La de los tristes destinos. Firma el manifiesto republicano del 6 de abril.

1908   Comienza la quinta serie de los Episodios Nacionales. España sin rey, Pedro Minio.

1909    España trágica.

1910 Galdós, elegido diputado republicano-socialista por Madrid. Amadeo I. Se estrena Casandra. Tiene que dictar sus obras. Se casa su hija María.

1911   La I República, De Cartago a Sagunto. Se opera de la vista.

1912   Cánovas. Candidatura al premio Nóbel. Ceguera.

1913   Se estrena Celia en los infiernos.

1914   Se estrena Alceste.

1915   Estreno de Sor Simona.

1916   Estreno de El tacaño Salomón.

1916   Estreno de Santa Juana de Castilla. Recibe ataques de la censura junto a Unamuno y Cavia.

1919   Se inauagura un monumento suyo en el Retiro.

1920   Muere el día 4 de enero.[1]

 

Todo intento de reducir la creación literaria de Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843-Madrid, 1920) a unos esquemas rígidos corre el riesgo de conducir a un resultado falso, tales son la complejidad y riqueza de caracterizan la obra del gran novelista canario. Sus aportaciones tienen tan gran peso en el devenir de la novela española decimonónica que es imposible reducir su gigantesca obra a uno solo de los moldes que configuran esta novelística. La narrativa galdosiana no sólo cubre por completo el último tercio del siglo (y se prolonga durante los primeros años de nuestra centuria), sino que aparece ante nuestros ojos como cabeza o representante principal de algunas de sus tendencias esenciales.

En conjunto, puede decirse, eso sí, que Galdós es el mejor representante literario de la burguesía liberal progresista y revolucionaria. En estos relatos Galdós defiende esperanzado la Revolución de 1868 e intenta ayudar a su consolidación en España. Tal confianza se quebrará más adelante (a partir de 1880, en su segunda etapa).

 

Galdós y la ideología burguesa

EI largo y matizado camino que recorrió Galdós fue un intento de abarcar las posibilidades de lo real  lo real desde todos sus umbrales, incluido el visionario y el subconsciente, por lo que su novela se nos aparece hoy como un gigantesco esfuerzo de aprehensión de la realidad y su sentido humano, aprehensión siempre deshecha en última instancia y siempre reemprendida.

La suya es una novela en movimiento, que avanza constantemente en dirección a las preguntas: ¿qué es, cómo es, cómo se ha formado la sociedad española? y ¿cuál es el lugar, la misión del hombre en ella?  (del hombre español en la sociedad española). Una novela que se responde a si misma con muy diversas, aunque consecuentes, respuestas a lo largo  de su evolución.

El realismo nació, ya lo sabemos, en íntimo contacto con la consolidación de la revolución burguesa, pero inmediatamente, por la dosis de crítica social del realismo  tendieron a separarse. E1 único momento de reconocimiento mutuo total lo representaría Balzac: el único escritor cuya forma literaria se corresponde con valores conscientes y aspiraciones efectivas de la burguesía (según críticos como L. Goldmann). Sociológicamente, la obra de Balzac se sitúa precisamente en una época en que el individualismo, en si ahistórico, era la base de la estructura de la conciencia de una burguesía que se hallaba constituyendo una nueva sociedad. Nueva sociedad basada, en un principio, en postulados tan individualistas como el de la libre competencia o el de la garantía de los derechos individuales.

Ese momento inicial tendría su expresión artística en Balzac, y después en Galdós en España. Galdós es el más típico representante de la ideología burguesa que inició la revolución, que contribuyó a consolidarla y que finalmente, entró en crisis a finales de siglo. La expresión artística de Galdós corresponde fielmente a los postulados del liberalismo individualista del momento inicial de la sociedad burguesa. Liberalismo, siglo XIX, España y Galdós son términos indisolubles o al menos rigurosamente homologables: Galdós es el novelista que corresponde a la burguesía española en su etapa ascensorial.

Galdós parte, para su inmensa obra novelística, de un sistema de valores firmemente asentados en los conceptos de paz, orden y progreso. Su filosofía se basa en el valor supremo del esfuerzo y del trabajo. Le anima en su labor un espíritu de conciliación y tolerancia que no le abandonó en ningún instante. Su filosofía arranca de la de Sanz del Río y el Krausismo[2] alemán. Tomó como base material de su producción novelística a la clase media y sus problemas. Fuera de ella sólo estaba la aristocracia declinante y egoísta y el “pueblo” (no el proletariado”). E1 problema de la sociedad española fue planteado por Galdós en términos ideológicos (libertad, oscurantismo, progreso, estancamiento, liberalismo, clericalismo)  o en términos sentimentales y utópicos en sus últimas obras (amor y caridad frente a intransigencia y egoísmo) porque no pudo comprenderlo en términos sociológicos de lucha de clases. Pero esta concepción burguesa de la vida fue fomentándose en  Galdós de forma gradual y sufrió diversas transformaciones.

 

E1 periodo “abstracto” [3] (1876-1880)

EI joven Galdós participó de la euforia democrática que siguió a "La Gloriosa", aunque ya desde sus primeras novelas La fontana de oro y El audaz se observa un cierto recelo y desconfianza en cuanto a la capacidad de los españoles para crear una sociedad democrática. Esta moderación de sus esperanzas democráticas le conducen  hacia una posición  no partidista, temerosa de todo extremismo. Pero cuando cree (I República) a la sociedad española amenazada por el caos y el desorden, que para él es el peor de los males, acepta integralmente el ideario patriótico de la Restauración. Tiende entonces a identificar patria y nación y estado, y hace de su visión de la historia una visión centralista, temeroso de que la variedad regional pueda representar un peligro para la unidad y el orden del país. Patria y estado, orden y paz, se alían en la  mentalidad de Galdós con el énfasis puesto en otro de los grandes mitos de la sociedad burguesa del XIX: el progreso indisolublemente ligado a los ideales de patria, paz, libertad y orden.

En este sentido, Galdós refleja una visión de la patria que coincide con la interpretación  de ese concepto por el sistema gubernamental triunfante. La obra de esta primera época expresa la concepción del mundo de una clase media recién ascendida al poder. Cuando  Galdós inicia su obra lo hace dominado por un  designio  muy específico: descubrir la realidad española contemporánea y explicarla. Sólo desde este designio adquiere toda su lógica interna el movimiento de las primeras obras galdosianas. De hecho, para explicar el presente es preciso conocer cómo ha llegado a configurarse, y Galdós se sumerge en la historia. Pero esta inmersión no es inocente, sino realizada a partir de y gracias a un esquema ideológico muy preciso: el pasado es la muerte, el presente (es hacia 1868 cuando Galdós inicia su obra, coincidiendo con la revolución) es la vida. Con su inmersión en el pasado, Galdós no está haciendo sino buscar la genealogía de un presente glorioso, entonando un himno de exaltación al presente. La brillantez del presente exige  que se le busquen  antecedentes. España nace ahora y para poder educarla bien y conseguir que crezca sin torcerse, superando los traumas actuales y los restos del pasado, Galdós se proyecta hacia el pasado en sus primerísimas novelas históricas (La fontana de oro y El audaz), le conducen de forma lógica a la historia novelesca de los Episodios Nacionales). Sólo después de este paso previo podrá enfrentarse al presente (Doña  Perfecta, Gloria, Marianela , La familia de León Roch). Se trata, en definitiva, de explicar la España naciente, y explicarla desde el liberalismo burgués: liberalismo y absolutismo se oponen en todos sus libros de esta etapa, pero esta oposición es analizada, no como la lucha revolucionaria de la clase burguesa contra la aristocracia, sino como la lucha ideológica entre lo moderno y lo tradicional, dogmatismo y tolerancia, fantasía y sentido común, religión fanática y ciencia positiva. Este “esquema abstracto” recorre, pues, toda la primera etapa de la narrativa galdosiana y supone, en último término, el empeño por reducir la complejidad del mundo a una unidad global de significado.  Este esquema abstracto se plasma en el texto por la aparición más o menos explícita de una serie de tesis que, esquematizadas, podrían resumirse así:

En La fontana de oro y EI audaz se intenta enseñar a los españoles el peligro de todo radicalismo (como el de 1812 o el de 1820-23) y mostrarles la necesidad de un progreso lento y continuo.

En las dos primeras series de los Episodios Nacionales hay toda una serie de pequeñas tesis: exaltación del papel de la clase media, denuncia de la inutilidad histórica de la aristocracia y de la maleabilidad e inconsecuencia del pueblo; exaltación y denuncia que se identifican con la exaltación de una España moderna y liberal y la condena de  una España absolutista y estancada. La nobleza, frente a la inutilidad de la aristocracia, acostumbrada a los privilegios y la improductividad, la maleabilidad y peligrosidad incontrolable del pueblo, que si es capaz de los actos más heroicos (EI dos de Mayo, Bailén, Zaragoza, El equipaje del rey José, Trafalgar, etc.) también lo es de convertirse en “canalla” o “plebe” (El 19 de Marzo). Frente al papel histórico de la aristocracia y del pueblo, Galdós simboliza el papel de la clase media en sus héroes burgueses -Araceli, Benigno Cordero, Monsalud, etc.-, cuyo heroísmo radica sobre el imperativo del deber, la voluntad de trabajo, la rectitud de conciencia y el amor, valores que le hacen triunfar socialmente sobre el pueblo, que está unido para defender a la patria, pero escindido en su interpretación de la patria. A un lado la España tradicionalista, al otro la España del futuro. Esta escisión, presente ya en la primera serie será  minuciosamente estudiada en la segunda.

En las “novelas abstractas” Galdós no ataca tanto la religiosidad como su adulteración. Si la religión está gravemente adulterada y el catolicismo se usa como pretexto para la perseveración de abominables prácticas ello es el efecto de un mal mucho más hondo: los males de la iglesia católica española lo son por ser “española”, no por “católica”. Dichos males se reducen a uno: el quijotismo,  la incapacidad de sentir la realidad tal como es y enfrentarse con ella. La iglesia española viene, así, a deformar colectivamente la realidad debido a su estancamiento en el pasado. A esa deformación y ese inmovilismo Galdós opone sus héroes burgueses.

En este tipo de novelas los acontecimientos privados son sólo pretexto para el  planteamiento de situaciones generales o colectivas, tienen siempre un sentido simbólico. Símbolos a menudo fáciles, muy queridos siempre por Galdós,  que se diseminan a lo largo de las novelas y que se extienden desde las personas a los objetos y las situaciones. Símbolos de este tipo son abundantísimos en toda la obra de Galdós, pero donde adquieren una mayor función estructural y una mayor elementalidad de traducción es en las obras de la primera época.



[1] Vid. BRAVO VILLASANTE, C. (1988): Galdós; Madrid, Mondadori; pág. 197 y ss. Para una cronología de toda su obra completa vid. pág. 201 y ss.

[2] En el momento de producirse la Revolución de 1868 se dan a la vez tres tipos de análisis filosóficos en España: el de los pensadores tradicionalistas (Balmes, Donoso Cortés) abiertamente hostiles al proceso revolucionario, el de los pensadores revolucionarios (Anselmo Lorenzo, Pablo Iglesias) que contactan con el Socialismo desde la práctica clandestinidad y el de los pensadores reformistas -con los que comulga en este primer periodo de su obra Galdós- (Sanz del Río, Giner de los Ríos, el propio Cánovas o Castelar) que intentan importar desde la universidad el ideal racionalista del Krausismo alemán. Desde la I.L.E., estos últimos enfatizan la necesidad de la revolución con abierto optimismo y esperanza en el liberalismo progresista y en la “europeización” del país. Vid. por ejemplo TOSCANO LIRIA, T. (1993): Retórica e ideología de la Generación de 1868 en la obra de Galdós; Madrid, Ed. Pliegos.

[3] “Novelas abstractas”, novelas de tesis” o “novelas contemporáneas de la primera época” -como las llamó más adelante el propio Galdós

 

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