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EL MODERNISMO (Rubén Darío)
Se
conoce como "Modernismo" a la corriente
estética que, desde finales del s. XIX y sobre todo
en los primeros años del s. XX, se desarrolló en
España. El Modernismo como tal se originó y
desarrolló en primer lugar en Hispanoamérica,
estando ligado en todo momento a la figura del poeta
nicaragüense Rubén
Darío. Junto a él destacaron otros escritores
sudamericanos como José Martí, Leopoldo Lugones,
Gabriela Mistral o Amado Nervo.
En realidad, la denominación "Modernismo"
fue el término despectivo con que se denominó, a
fines del s. XIX, a los miembros de una secta
religiosa condenada por el papa Pío X. Dicho
apelativo se usó para aludir después a los
seguidores de la estética de R. Darío, y fue un
apelativo totalmente aceptado por ellos. Cronológicamente,
el Modernismo tuvo vigencia desde 1888 (fecha de
publicación del libro de R. Darío Azul
hasta la muerte del mismo en 1916). Su desarrollo se
desdobla en:
En una primera fase, la de su origen y primer
desarrollo, el Modernismo es una estética
exclusivamente hispanoamericana. Según Octavio Paz
supuso, en la literatura hispanoamericana de la época
una especie de neo-romanticismo o reacción frente
al pensamiento realista-positivista de la burguesía
criolla sudamericana.Por otra parte, tuvo una relación
estrecha con los movimientos independistas de las
antiguas colonias respecto a España y respecto a
los EE.UU. después de lograr las independencia.
En su segunda y definitiva etapa, el Modernismo se
desarrolla en España, tras el viaje de Darío a París
(donde conoce a los parnasianos y simbolistas) y
estancia en España como diplomático. Se
corresponde este periodo con la publicación de
libros como Prosas
profanas, Los
raros o Cantos
de vida y esperanza de Darío.
En definitiva, el
Modernismo fue una transposición al mundo hispánico
de los que en Francia fueron el Parnasianismo y el
Simbolismo. En esencia, sus características básicas
son:
Exaltación de lo inútil y la belleza formal,
reivindicación de la forma como único valor artístico.
Creencia de que el artista es alguien superior al
resto de las personas (herencia romántica), un
"sacerdote" capaz de dar y descubrir
significaciones ocultas a todo lo real (rasgo de
origen simbolista).
Ruptura frontal con el realismo burgués y todas sus
manifestaciones artísticas. El arte no sirve -dicen
los modernistas- para conocer y cambiar el mundo,
sino para crear otros mundos mejores y más bellos.
Valoración de la musicalidad en poesía, lo que les
lleva a concebir este tipo de literatura como ritmo.
En ese sentido los modernistas fueron
revolucionarios respecto a la tradición poética
hispana, introduciendo los versos de 12, 14 sílabas,
etc.; combinaciones estróficas extrañas; uso de
los "pies" de la poesía clásica
greco-latina, las rimas internas; el hipérbaton con
finalidad rítmica; etc.(todo ello de procedencia
parnasiana).
Cosmopolitismo y esteticismo en cuanto a los temas:
lo extraño, lo exótico, lo elegante, lo gratuito,
lo mitológico (ya sea de la antigüedad clásica
como de la Edad Media), lo decadente, lo
extravagante, lo erótico, etc. En general, se
reivindica todo aquello que posee una personalidad
propia muy marcada y lo que contrasta con la
mediocridad del mundo burgués.
Uso de un léxico cultista, alejado de forma
voluntaria de los registros coloquiales.
Lenguaje simbólico y sugerente: cisnes, nenúfares,
palacios, héroes caballerescos, princesas, etc.
Sintaxis forzada, muchas veces de resonancia
greco-latina.
Como se ha avanzado más arriba, la significación
del Modernismo en el ámbito hispanohablante fue la
misma que la del Simbolismo en Francia: ambas
tendencias artísticas fueron
la primera expresión,
cronológicamente hablando,
de la crisis de la conciencia burguesa.
En España, los seguidores del Modernismo fueron
Valle-Inclán (La lámpara maravillosa), Antonio
Machado (Soledades)
y Juan R. Jiménez (Ninfeas,
Almas de
violeta) en sus primeros libros de poesía,
Manuel Machado (Alma,
Ars
moriendi, Las
adelfas, Phoenix), Alejandro Sawa, Eduardo Marquina, Fco. Villaespesa,
Salvador Rueda, Manuel Reina, etc. y Gaudí
en arquitectura. Se desarrolló extraordinariamente
en las artes plásticas (especialmente en las
decorativas).
Cataluña (el grupo
de "Els quatre gats", Rusiñol, Casellas,
"Víctor Català", Maragall, Adrià Gual,
Alcover, G. Alomar, Costa i Llovera, etc.) fue la
zona de la península en que mayor arraigo encontró.
Se publicaron revistas modernistas como L'avenç,
Joventut
o Catalònia, muy ligadas al incipiente nacionalismo burgués.
De alguna manera, puede decirse que el Modernismo
español en castellano (a diferencia del
hispanoamericano o del catalán) es mucho más intimista y simbólico: los tonos individualistas y melancólicos
abundan, así como los "paisajes anímicos".
Rosalía de Castro, Zorrilla y Bécquer (todos ellos
poetas post-románticos españoles) son los
referentes básicos.
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