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El teatro espaÑol en la década de los aÑos 40

 

1.- el "drama burgués".

El desenlace de la guerra civil ("victoria" de las tropas franquistas y establecimiento del régimen autoritario posterior) restaura y fortalece las condiciones sociales que habían motivado el predominio -a nivel de éxito social y económico- del "teatro burgués" de pre-guerra civil (Benavente, etc.). A partir de 1939 se inicia en España una continuada tendencia teatral que podría sintetizarse en los siguientes puntos:

1.- Teatro de vocación "mayoritaria", que busca el éxito social y económico.

2.- Teatro circunscrito a los ambientes y personajes de la burguesía, alta o baja. Esta es, en definitiva, la única clase social que, en parte, asiste de vez en cuando a los teatros.

3.- El modelo teatral (la "pieza bien hecha") seguirá siendo el de la "alta comedia" creada por J. Benavente a fines del XIX y principios del XX. El diálogo seguirá siendo el elemento central.

4.- Temáticamente, las obras suelen:

a. - Silenciar la situación española de la época.

b. - Reforzar, plasmar en el escenario, los mitos burgueses: la familia, la autoridad, el orden, la división social en clases, el ahorro, la religión católica

c. - Responder a una ideología conservadora o, si se quiere, de derechas...: de ahí las frecuentes alusiones a la guerra civil, con un evidente desprecio del bando vencido.

d. - Evidentemente, se trtata de un teatro    "favorecido" por el régimen político franquista (obsérvese, por ejemplo, la gran cantidad de obras que han sido adaptadas para la TVE en esta época; obras todas de este tipo).

Cabe destacar el "interés oficial" que determinadas instancias políticas manifestaron por encontrar y encumbrar un autor teatral de "éxito", que simbolizara y apoyara desde sus obras el sistema de valores, ideales, etc., del propio régimen político franquista.

José María Pemán y Joaquín Calvo Sotelo son los autores que mejor representan este tipo de teatro. Junto a otros escritores del momento (Juan Ignacio Luca de Tena, Víctor Ruiz Iriarte, etc.), no aportan nada importante al desarrollo dramático español y su producción teatral es bastante mediocre.

José Ma Pemán fue un autor muy fecundo que se dedicó al teatro, la poesía y los artículos periodísticos. A lo largo de toda su obra se presentan dos constantes:

- Intento de satisfacer las necesiades ideológicas de los sectores sociales más conservadores, lo que le proporcionó un considerable éxito de público y lectores: De ellos es el mundo (1938), Por la virgen Capitana (1940), etc.

- Tratamiento de temas costumbristas de ambientes andaluces tratados con un humor suave: el señorito, el campesino, el cortijo, la reja con flores, el patio, la criada graciosa, etc.: Los tres etcéteras de D. Simón (1958), La viudita naviera (1960), su serie televisiva titulada El séneca, etc.

Joaquín Calvo Sotelo fue el autor que mejor reprensentó las aspiraciones de la burguesía española de la época, con un gran éxito de público tras su obra La muralla (1954), con el antecedente de su otra obra Una muchachita de Valladolid (1937), etc.

Otros autores en esta línea son Víctor Ruiz Iriarte y Juan Ignacio Luca de Tena.

2.- El teatro cómico.

En cambio, los dos autores más importantes, dentro de este tipo de teatro son Enrique Jardiel Poncela y, sobre todo, Miguel Mihura, que representan un tipo de teatro mucho más innovador que el anterior, despegado del teatro de Benavente, que por la vía del humor desembocan en el "teatro del absurdo" (Tres sombreros de copa, de Mihura, escrita ya en 1932). Representan, ambos, un teatro de crítica burguesa dentro de los esquemas burgueses: crítica de la vida monótona, del matrimonio sin sentido, las convenciones sociales, las relaciones humanas dentro de las sociedades aburguesadas, etc. El tono humorístico -muchas veces absurdo en el caso de Mihura- del teatro de ambos autores suavizó muchas veces los elementos de crítica social y política que sus obras contenían...

Las obras fundamentales de Miguel Mihura son: Tres sombreros de copa (1932), Ni pobre, ni rico, sino todo lo contrario (1933), Maribel y la extraña familia (1959), A media luz los tres (1953), Ninette y un señor de Murcia (1963), La tetera (1965), Ninette, "modas de París" (1966), Melocotón en almíbar (1958), etc.

Respecto a Jardiel Poncela, destacan sus obras: Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1936), Los tigres escondidos en la alcoba (1949), Usted tiene ojos de mujer fatal (1933), Eloísa está debajo de un almendro (1940), Los ladrones somos gente honrada (1941), etc.

El teatro cómico fue el único que aportó una serie de innovaciones al panorama teatral de la época. Sus características más definitorias son:

a.-  Renovación temática: tendencia a lo irreal y lo ilógico, lo inverosímil. Se niega la tradición realista-naturalista y el costumbrismo.

b.-   Renovación escenográfica: la acción puede suceder en cualquier lugar. A veces ello implica escenografías complicadas y costosas.

c.-   Renovación de personajes: se les despoja por lo general de la psicología y del sentimentalismo. El personaje queda reducido a veces a un mero objeto.

El "teatro realista"

de los años 50

En la línea de Buero Vallejo está el llamado "teatro realista" de los años 50, teatro de denuncia y protesta, teatro que ofrece testimonio de situaciones injustas en la España de la época.

El grupo de autores que se dan a conocer en estos años obedecen en su planteamientos al llamado "Realismo social" -paralelamente a lo que ocurre en este período en la novela española- y sus características básicas son:

1.-  Ruptura con la comedia burguesa de los 40: aparición de personajes populares, humildes, marginados, obreros, etc.

2.-  Argumentos basados en la realidad cotidiana: el paro, la emigración, la lucha por la vida, etc.

Junto al magisterio de Buero, los autores del "teatro realista" de los 50 registra influencias de las teorías literarias marxistas y de G. Lukács en especial. En este tipo de obras se representan situaciones respecto a las que el autor está "en contra"; de ahí que sea un teatro de protesta y de denuncia (contra la España del momento).

En la generación del "teatro realista" destacan los siguientes autores:

Alfonso Sastre

Creador del "Teatro de agitación social" y del "Grupo de teatro realista". Grupos que declaran que "lo social es una categoría superior a lo estético", es decir, que lo importante es el tema, la protesta y la denuncia, no la forma de la obra. No importa el arte, lo bello, sino el tema y el trasfondo social de la obra. Se trata de un tipo de teatro que pretende actuar sobre la realidad española de la época para modificarla.

En el teatro comprometido de Sastre se repiten, entonces, los temas universales de la libertad del ser humano, la muerte, la injusticia, el miedo, la marginación, etc...: Escuadra hacia la muerte es la obra más importante, junto a otras como La mordaza, La sangre y la ceniza, etc.

Carlos Muñiz

Autor que abandonó pronto su producción teatral. Destacan obras como Telarañas, El grillo o  El tintero, con influencias de Valle-Inclán, F. Kafka o B. Brecht.

Francisco Nieva

Autor, director teatral y escenógrafo. Su teatro representa la decadencia del "teatro realista" de los 50 y un acercamiento al "teatro del absurdo" de Ionesco, Beckett y Adamov (Francia).

Alfonso Paso

Acaparador de grandes éxitos comerciales con sus "comedias realistas" Las que tienen que servir, La corbata, La boda de la chica, etc.

 

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