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INFLUENCIAS
EN EL TEATRO ESPAÑOL DE POSTGUERRA.
El
Naturalismo: Stanilawski
El
intento renovador del teatro, a nivel europeo, que
supuso el Naturalismo de
principios del s. XX está representado,
sobre todo, por Constantin Stanilawski (1863-1938).
Stanilawski trabajó sobre todo sobre textos del
dramaturgo ruso Anton Chejov.
Su
método de trabajo teatral podría resumirse en
estos principios generales:
1.-
Fidelidad histórica y búsqueda de la naturalidad
en la escenificación e interpretación de la obra:
se intenta, sobre todo, crear la sensación de vida,
verdad y realidad sobre el escenario (que
"parezca que el autor no actúa, sino que
vive").
2.-
Gran importancia en la escenificación de los
elementos audiovisuales para la ambientación de los
actores y del público.
3.-
Utilización de la llamada "cuarta pared",
divisora entre el actor y el público.
En
el fondo, el llamado "método de Stanilawski"
o "método naturalista" no es más que una
teorización del teatro burgués (realista) europeo
de la época (fines del XIX y principios del XX).
Reacción
antinaturalista:
A.
Artud y las vanguardias
Durante
la primera mitad del s. XX se suceden, en toda
Europa, diversas tendencias (Futurismo, Dadaísmo,
etc.) que se agrupan bajo el nombre de
"vanguardias". En definitiva, la nota común
y el propósito último de todas las vanguardias artísticas
de la época -y, en especial, las teatrales- fue el
"anti-aburguesamiento". Todas comparten un
profundo resentimiento -cuando no odio declarado-
contra la burguesía y sus formas artísticas típicas
(Realismo, Naturalismo, etc.).
La
obra paradigmática, que sirve para ejemplificar
perfectamente los planteamientos teatrales de las
vanguardias es Ubu
rey, del francés Alfred Jarry: en el primer
acto de esta obra, por ejemplo, al levantarse el telón,
la primera palabra que oía un público
supuestamente burgués es "mierda"...)
El
propósito del teatro vanguardista del momento fue
"épater les burgeois" (espantar, asquear
y sacudir anímicamente las mentes dormidas por la
monotonía de la burguesía).
Antonin
Artaud
(1896-1948) es el mejor representante de este espíritu
antiburgués de las vanguardias teatrales europeas.
Sus ideas fundamentales se recogen en el libro El teatro y su doble, en el que se propone un tipo de teatro
que el mismo Artaud llamaba "teatro de la
crueldad".
Según
Artaud, el "teatro de la crueldad" debe
poner en escena los conflictos humanos más
elementales -amor, muerte, odio, etc.- de la manera
más elemental y primitiva posible: un teatro
construido sólo de ruidos, fritos, onomatopeyas,
luces, etc., que rompa definitivamente con el teatro
tradicional. Un teatro que no tiene en cuenta ni la
palabra ni el pensamiento de los personajes.
El
"teatro épico" de Bertold Brecht
Brecht
(1898-1956) formuló su teoría y práctica del
llamado "teatro épico" a la luz de las
teoría artísticas marxistas. Este tipo de teatro
pretendía suscitar actitudes críticas, opiniones,
en el espectador, no emociones. El concepto básico
del "teatro épico" es el del
"distanciamiento" entre espectador y
representación teatral. Brecht se preocupa, en todo
momento, de recalcar que sobre el escenario se
representa una fábula, una ficción. El espectador
no debe sumergirse en aquello que está viendo, sino
que debe enjuiciarlo. Las obras fundamentales de
Brecht son Madre coraje y sus hijos (1939) y La resistible ascensión de Arturo Ui, entre otras.
El
"teatro experimental" de Jerzy Grotowski
Para
Grotowski (1933), el aspecto fundamental del teatro
es el actor, su cuerpo y su técnica escénica
personal. La actuación del actor debe ser una acto
de "liberación" frente al espectador, en
el que no debe intervenir la palabra, sino la
corporalidad y la gestualidad del actor. Frente al
"teatro rico" (teatro tradicional), se
propone el concepto de "teatro pobre".
Este es un tipo de teatro en el que sólo interviene
lo fundamental, lo básico para la representación
escénica: se rechazan maquillajes, telones, música,
etc. Además, se propone un tipo de representación
que rompa con la división clásica entre el patio
de butacas de los espectadores y el escenario.
El
"teatro del absurdo".
Beckett
y Ionesco
El
"teatro del absurdo" intenta, paradójicamente,
comunicar lo que es incomunicable. Para Ionesco y
Beckett, el lenguaje humano es algo indigno de
confianza. Por otra parte, las realidades humanas
tradicionales (Dios es una de ellas) parecen ser
falsas. El resultado de todas estas concepciones se
refleja en obras como
La cantante calva, de Ionesco o Esperando
a Godot de Becket, entre otras; obras que
dan la imagen de un mundo "absurdo",
inconexo e incoherente, donde reina la incomunicación
y el vacío más absoluto.
Todas
las tendencias enumeradas hasta aquí se desarrollan
en Europa a lo largo del buena parte del s. XX. La
España aburguesada de antes de la guerra civil y la
España encerrada en sí misma, incomunicada de
postguerra permanecieron impermeables a estas
innovaciones teatrales de la época. Sólo a partir
de finales de la década de los 60 comienzan a
entrar -con evidente retraso- algunas de ellas
("teatro experimental" y "teatro
subterráneo" de los 70, Fernando Arrabal,
etc.). La razón de tal retraso es bien sencilla: el
teatro burgués (Benavente) originado a finales del
s. XIX era un molde que servía perfectamente a un régimen
político -el franquista- ultra conservador y aliado
con los valores más tradicionales de la burguesía
(la burguesía ha sido, por otra parte, una clase
social muy poco amante de los experimentos
innovadores y de las revoluciones...).
El
teatro "experimental"
Desde
1965, teniendo como causa inmediata el agotamiento
del teatro del absurdo por su repetición ya
fatigosa de los temas de la angustia o la
incomunicación, surgen en Europa y en EE.UU. nuevas
formas teatrales que tienen como base común:
1.-
La ruptura total con el teatro comercial. Estas
obras se representarán fuera de los circuitos
comerciales de la época. El teatro no concebido
como negocio.
2.-
Teatro colectivo, que rechaza la primacía del
texto. Teatro como espectáculo total.
Este
tipo de teatro recibió en EE.UU. el nombre de
"Off Broadway" o "Teatro de
bolsillo". Las compañías actuaban en pequeños
locales (garajes, sótanos, almacenes) para públicos
reducidos. Stanislawski, Artaud y Brecht son las
influencias más palpables en ellas. Buscan la
independencia y la marginalidad de modo premeditado.
En ese sentido, el teatro experimental tiene mucho
de regreso a los orígenes del teatro. Algunas compañías
famosas fueron la "Little Theatre" y la
"Living Theatre" de Nueva York, la "Toy
Theatre" de Boston, el "Teatro
callejero" o la "San Francisco Mime Troupe".
En
Europa, los movimientos teatrales experimentalistas
más importantes son: el "Piccolo Teatro"
de Milán, la compañía de Peter Brook o el llamado
"Teatro pánico" de Fernando Arrabal. En
general, la influencia más notable en ellos es la
de Grotowski y su "Teatro pobre": ausencia
de escenografía, expresión corporal y gestualidad
sobre la palabra, etc.
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