EL
TEATRO ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO
Para
entender globalmente la evolución del teatro español
anterior a 1936 (Guerra Civil) hay que tener en
cuenta tres criterios diferentes:
El cronológico, que atiende a la sucesión temporal de las diversas
tendencias escénicas, autores, etc., a lo largo
del periodo histórico conocido como "época
contemporánea" (teniendo en cuenta que la
"contemporaneidad" se da en España desde fines del s. XIX hasta 1936, mientras que en el resto de
Europa se prolonga hasta la II Guerra Mundial en términos
generales).
El formal o estético, que
da cuenta de las diferentes "formas dramáticas"
o concepciones del hecho teatral que se dan en
España durante esta época, las influencias que
en cada una de ellas se dan, etc. De acuerdo con
este criterio hay que distinguir dos grandes
formas dramáticas en España: la
realista, heredada de la tradición del s.
XIX, y la anti-realista, enfrentada cada vez más radicalmente a la
primera.
El ideológico, que explica las diferentes conciencias sociales, políticas,
etc., que confluyen en la España anterior a la
Guerra Civil. En este sentido, hay que decir que
el teatro es la forma literaria más
"contaminada" de ideología; seguramente
la razón de este fenómeno estriba en que el
teatro es también la forma o género literario
que nace teniendo el condicionante de la necesidad
de un público al que va dirigido el "espectáculo".
Los sistemas ideológicos que refleja el teatro
español contemporáneo son el progresista,
el liberal y el conservador
(cada uno de ellos ligado normalmente a
determinados sectores sociales: el proletariado y
la pequeña burguesía en el primer caso, la
burguesía en general en el segundo y los sectores
dominantes política y económicamente en el
tercero).
Estos
tres criterios, por último, podrían sintetizarse
en un esquema como el siguiente:
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1892-1914
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1914-1931
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1931-1936
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IDEOLOGÍA22
CONSERVADORA
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Eduardo
Marquina,
Fco.
Villaespesa, etc
1ª
etapa de Valle-Inclán
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Pedro
Muñoz Seca
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José
Mª Pemán
Josep
Mª Sagarra
etc.
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IDEOLOGÍA
LIBERAL
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Jacinto
Benavente
Carlos
Arniches
Hnos.
Álvarez Quintero
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M.
y A. Machado
"Azorín"
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Enrique
Jardiel Poncela,
A.
Casona, M. Azaña,
J.
I. Luca de Tena, etc.
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IDEOLOGÍA
PROGRESISTA
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Galdós,
Adrià Gual,
Àngel
Guimerà, etc.
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Unamuno
Valle-Inclán
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Gª
Lorca, R. Alberti,
M.
Aub, Miguel Hernández
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TEATRO
CÓMICO
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TEATRO
POÉTICO-MODERNISTA
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TEATRO
NOVENTAYOCHISTA
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TEATRO
GENERACIÓN DEL 27
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TEATRO
COMERCIAL TRADICIONAL
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El
teatro se desarrollará durante todo este periodo
bajo los fuertes condicionamientos comerciales
marcados por el absoluto predominio de los locales
privados. El empresario ha de satisfacer, si desea
hacer negocio- los gustos de un público aristocrático
y burgués sin capacidad para la autocrítica, que
acude al teatro sólo a auto-complacerse.
Puede
afirmarse que el "teatro español contemporáneo"
comienza en 1892. En tal año comienzan a
mostrarse los primeros intentos de renovar la escena
española frente al caduco teatro decimonónico con
el estreno de la obra Realidad
de Benito Pérez Galdós. En
efecto, el escritor que más y mejor representó
desde la revolución de 1868 los intereses de la
burguesía y sus formas estéticas realistas -Galdós-
abandona a fines del s. XIX la novela para centrarse
en el teatro. Éste no es más que un nuevo signo de
la crisis del propio Galdós como escritor burgués
y de su clase social en su intento de convertirse en
motor social. Esta obra, junto a otras como La
loca de la casa (1893), Doña
Perfecta (1896), Electra
(1901), El
abuelo (1904) o Casandra
(1909) son versiones teatrales de otras tantas
novelas publicadas con anterioridad. Galdós,
ensalzado en estos años por los integrantes de la
"Generación del 98" pretendió con ellas
romper con la estética realista en general y con el
teatro burgués en particular.
José
de Echegaray
(1832-1916) es al autor que mejor representa ese
teatro de corte realista burgués con el que
pretenderán romper Galdós en primer lugar, los del
98 y los modernistas (años 10) en segundo, los
novecentistas y vanguardistas a continuación (años
20) y la "generación del 27" en último
lugar (años 30) hasta llegar a la guerra civil. Así
por ejemplo, el núcleo inicial de la "Generación
del 98" ("Azorín", Baroja, Maeztu y
Unamuno") protestaron abiertamente contra la
concesión del premio Nobel de literatura a
Echegaray en 1904.
Como
se recoge en el esquema anterior, el teatro
contemporáneo español se desarrolla históricamente
en tres grandes etapas:
1892-1914. Crisis y fin del sistema político de la "Restauración"
bajo el gobierno de Cánovas. Estallido de la I
Guerra Mundial. Es la época del Modernismo y la
"Generación del 98".
1914-1931.
Crisis de la monarquía de Alfonso XIII, que tiene
que recurrir al apoyo de los militares -dictadura de
Primo de Rivera- para mantenerse en el poder.
Culmina este proceso con la abdicación del rey y la
proclamación de la II República. Época del
Novecentismo y las vanguardias.
1931-1936. Sistema republicano, que será progresivamente bloqueado
por los sectores sociales altos desde el triunfo
electoral del llamado "Frente Popular.
Enfrentamiento social cada vez más radicalizado que
acaba con el estallido de la guerra civil en 1936.
Época en que los más importantes miembros
de la "Generación del 27" (Lorca,
Alberti, etc.) escriben teatro fundamentalmente.
Tal
y como se refleja en el esquema anterior, las formas
y autores teatrales más importantes de todo este
periodo son los siguientes.
TEATRO
COMERCIAL
Se
trata de un tipo de teatro que, en realidad, fue el
único que funcionó como espectáculo y produjo
beneficios a los empresarios teatrales. Con él se
intentaba complacer a un público burgués que
buscaba el mero acontecimiento social y la diversión.
Jacinto
Benavente
Aunque
en los comienzos de su producción teatral se
caracterizó por la tendencia a renovar el lenguaje
escénico frente al modelo realista-burgués, con el
tiempo se convirtió en el máximo representante de
este último tipo de teatro de la época. Recibió
el premio Nobel en 1922 como reconocimiento a una
producción total de 172 obras teatrales que
conforman lo que se ha llamado
"alta comedia" burguesa.
Dicha
obra, en una línea continuista con el teatro
decimonónico aunque con levísimas innovaciones, se
caracteriza por:
La importancia de la palabra en
escena, que se convierte en el elemento fundamental.
Así, por ejemplo, en muchos momentos sólo hay diálogo
o monólogo sobre el escenario y las acciones
propiamente dichas son "narradas" por los
personajes, no realizadas.
La caracterización de los
personajes y la escenografía (el interior de la
casa, el "salón" típico de la vivienda
burguesa urbana o rural, etc.) entran de lleno en la
representación del mundo de las clases medias.
Los conflictos representados
son mínimos y las críticas son siempre benévolas,
suaves.
Separación total entre la
escena y el público.
Las
obras con más éxito -fueron Malvaloca,
Lo cursi, Campo de armiño, La noche del sábado, Escuela
de princesas, Alfilerazos, La
gobernadora, La malquerida, Señora
ama, Los intereses creados, etc. (obsérvese
lo sintomático de algunos títulos respecto a la
mentalidad burguesa del autor).
TEATRO
POÉTICO
Este
tipo de teatro obedeció a una clara voluntad
anti-realista por parte de los autores. Se trata de
una dramaturgia muy relacionada con el Modernismo
(lo aristocrático, lo bello, lo decadente, lo histórico,
etc.). En realidad, se le llama "teatro poético"
sólo porque el soporte expresivo usado era el
verso. Algunas características que lo pueden
definir son éstas:
Preferencia por temas y
personajes históricos (especialmente medievales).
Jamás se enfoca la historia de
España como explicación al presente. Se trata de
rescatar mitos del pasado que sustenten una
ideología ultra-conservadora en ese presente.
Los
autores más representativos fueron Eduardo
Marquina (En Flandes se ha puesto el sol, El rey trovador, El
Gran Capitán (Las
hijas del Cid,
Dª María la brava, etc.), Francisco
Villaespesa (Dº
María de Padilla, Abén
Humeya, Los crepúsculos del Generalife), los hermanos Manuel y Antonio Machado (La duquesa de Benamejí, Las
adelfas, La
Lola se va a los puertos), Josep
Mª de Sagarra (Judith,
El jardinet d'amor) y José
Mª Pemán (Cisneros,
Cuando las
cortes de Cádiz).
TEATRO
CÓMICO
Fue
el tipo de teatro que mayor éxito tuvo en la época,
lo que explica la fecundidad de sus autores (que solían
escribir sus obras muy rápidamente, en base a
moldes prefijados con pequeñas variaciones). Los
autores más importantes son:
PEDRO
MUÑOZ SECA, creador
de la fórmula teatral conocida como "astracán"
o "astracanada".
Sus rasgos definidores son:
Estar
escrito en verso.
Tener como finalidad crear un
efecto hilarante en el público: la carcajada basada
en situaciones absurdas, retruécanos, juegos
verbales, deformaciones léxicas, etc.
Mostrar parodias de los dramas históricos.
El
"astracán" más conocido fue (sigue
siendo hoy una pieza de bastante éxito) La venganza de Don Mendo.
CARLOS
ARNICHES. Su obra teatral pasa por dos grandes
etapas. La primera es la más conocida. Está
compuesta por obras que se conocen como "sainetes": personajes y temas del "Madrid
castizo" (chulos, verbenas, patios de vecindad,
etc.) que hablan también "castizamente"
(lo que aseguraba la comicidad) y sin ninguna
intención crítica. Algunos sainetes de éxito
fueron El santo de la Isidra y Los
milagros del jornal.
En
su segunda etapa se registra una mayor carga crítica
y social en sus obras. Desde una ideología liberal
se critican la hipocresía, la ignorancia y la falta
de moral en la sociedad española. Son síntesis de
elementos trágicos y cómicos. Las obras más
conocidas fueron La
señorita de Trévelez, Los
caciques y ¡Que
viene mi marido!.
SERAFÍN
Y JOAQUÍN ALVAREZ QUINTERO, creadores del
"sainete andaluz": la Andalucía tópica
de la gracia y el "salero" en una
escenografía también tópica (el cortijo, el
patio, etc.) donde aparecen personajes como el señorito
o el jornalero, la criada, etc.. Se trata de un
costumbrismo amable, sin críticas, que rehuye la
subdesarrollada y problemática realidad andaluza de
la época. Sus obras más conocidas son Mariquilla
Terremoto, Las
flores, El
patio, El ojito derecho, El
traje de luces, La
reja y El
genio alegre.
Este
tipo de teatro cuya comicidad reside en el
costumbrismo fue superado, a su vez, por un joven
autor que desarrollaría buena parte de su obra
después de la Guerra Civil:
ENRIQUE JARDIEL PONCELA, autor que logró el efecto cómico en sus
obras mediante lo inverosímil
y la creación de complicadas situaciones mediante
la estructura de las novelas policíacas. Así, los
primeros actos de cada obra suelen ser una acumulación
de datos inexplicables, mientras que el final es la
explicación lógica de todo o visto antes. En
realidad, junto a la comicidad en estas obras se da
también la
intriga para captar la atención del público.
Destacan obras como Una
noche de primavera sin sueño, Usted
tiene ojos de mujer fatal, Eloísa
está debajo de un almendro, 4
corazones con freno y marcha atrás, Angelina
o el honor de un brigadier, Los
ladrones somos gente honrada, etc.
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