EL TEATRO DE VALLE-INCLÁN
Nació
en 1866 en Galicia. De joven se traslada a Madrid,
donde vive hasta 1892, año en que viaja a México (donde se alista en el ejército). Regresa a
España en 1893 y se convierte en el típico artista
bohemio. Las heridas recibidas en un altercado
nocturno le cuestan la amputación de un brazo. En
1929 es encarcelado por su activa oposición al régimen
dictatorial de Primo de Rivera (al mismo tiempo
Unamuno es desterrado a Fuerteventura por la misma
causa). Desde 1931 desempeñó altos cargos
culturales y diplomáticos para el gobierno de la
II República Española en Roma. Muere en Galicia
en 1936, poco antes de estallar la Guerra Civil.
De
la biografía de este escritor se destaca de
inmediato su fuerte
personalidad y su carácter
excéntrico (comenzando por su aspecto físico,
su vestimenta, etc.) y la rebeldía constante contra la mediocridad característica de la España
de la época.
Su
evolución ideológica es bastante diferente a
la del resto de escritores de la "Generación
del 98" (grupo en el que se le suele
incluir). Valle-Inclán evoluciona desde una
primera etapa de atracción por el Carlismo
ultra-reaccionario (hacia los primeros años del
s. XX) hasta una progresiva radicalización de
tintes anarquistas, la defensa de los
"aliados" en la I Guerra Mundial y el
compromiso activo con la II República en sus últimos
años, pasando por un pensamiento típicamente
noventayochista (oposición al sistema de la
"Restauración" borbónica,
Regeneracionismo,
etc.) en sus años intermedios (hacia
1910).
Se
trata, en definitiva, de un trayecto parecido únicamente
al de Antonio Machado (sólo que en Valle-Inclán
dicha evolución ediológica es mucho más radical
y crispada que en el moderado Machado).
Aunque
escribió poesía (en la línea modernista de los
primeros años) y narrativa (durante toda su
trayectoria literaria), Valle-Inclán es, antes
que nada, un autor teatral. Como tal, su obra dramática supuso una auténtica
revolución en el panorama escénico español.
Algunas de las nuevas vías dramáticas iniciadas
por Valle-Inclán continúan, de hecho, todavía
vigentes en la actualidad.
PRODUCCIÓN
TEATRAL
Comienza
su producción dramática en 1899 y acaba en 1927.
La constante a lo largo de estos casi 30 años es
la voluntad
de ruptura formal temática respecto a la
dramaturgia realista 8que era en aquellos años,
no lo olvidemos, la que triunfaba).
El
conjunto de las obras teatrales de Valle-Inclán
se desarrolla a través de varios
ciclos, no sucesivos, sino paralelos.
Este escritor practicó a lo largo de su
trayectoria escénica tres
formas teatrales innovadoras. Esas tres
direcciones paralelas son:
la mítica, la farsa y la "esperpéntica".
Si
bien las dos primeras son de naturaleza mitificadora,
la tercera lo es desmitificadora.
Pero, en realidad, todas ellas responden al espíritu
iconoclasta e inconformista, subversivo, del autor
frente a las convenciones sociales y literarias de
la época. Son la expresión múltiple de un
profundo individualismo
que lleva al autor a investigar
y experimentar
en varias direcciones a la vez..
El ciclo mítico
Este
conjunto de obras gira en torno al espacio de su
Galicia natal. Pero, tanto Galicia como los
personajes que allí aparecen, están vistos de
forma idealizada. Espacio y personajes se
convierten, así, en mitos.
Se
nos da en todas ellas la imagen social de una
Galicia anclada en el pasado. No se trata de una
visión costumbrista, sino de un espacio en donde
lo primordial, lo elemental y lo misterioso
amenazan continuamente al hombre.
El
ser humano, a su vez, está descrito como un ser
guiado por impulsos primarios e instintos
elementales: un hombre animalizado, sin psicología
alguna, sometido a las fuerzas superiores del mal,
lo irracional, el sexo, la muerte, la violencia,
la brutalidad, etc.
Las
Comedias
bárbaras, El
embrujado (obra incluida finalmente en el Retablo
de la avaricia... en 1920 por el autor) y Divinas palabras son las principales obras de este ciclo.
El ciclo de la farsa
Se
trata de un conjunto de obras muy heterogéneas,
en las que incorporan elementos procedentes del
teatro de marionetas, la "Commedia dell'Arte"
italiana y los entremeses del s. XVII español.
En
estas obras se recrean los ambientes cortesanos de
la España de los ss. XVIII y XIX (la corte de
Isabel II) desde una perspectiva deformante. Se
trata de sátiras muy críticas contra la
mediocridad de la España de los Borbones. Ese
mundo es un puro espectáculo grotesco para Valle-Inclán.
Obras
como La farsa infantil de la cabeza del dragón, La
marquesa Rosalinda, la Farsa
italiana de la enamorada del rey o Farsa
y licencia de la reina castiza entran
dentro de este ciclo.
El ciclo del "esperpento"
La
denominación de "esperpento" es obra
del propi Valle-Inclán, que la usó para
denominar determinadas obras (no sólo teatrales,
sino también narrativas) escritas desde 1920
(recuérdese que, por ejemplo, Unamuno llamó
"nivolas" a sus novelas para remarcar su
carácter renovador frente a la concepción clásica
de dicho género literario). Este tipo de obras
son lo más famoso de su producción teatral. Se
caracterizan por los siguientes rasgos.
La obra teatral se concibe
como un espectáculo visual y auditico a la vez
(el grito, por ejemplo, suele ser un elemento
expresivo constante).
La diversidad escénica.
Todos los esperpentos están construidos con múltiples
segmentos. Su estructura se parece, en este
sentido, al "collage".
Sólo una visión panorámica,
de conjunto, unifica y da sentido, finalmente, esa
variedad de segmentos escénicos dentro de una
misma obra.
La figura humana de los
personajes está vista desde un perspectiva plástica
y grotesca (sobre todo en las acotaciones del
texto dramático, pero también en la acción
misma de cada personaje). Para describir a los
personajes se usan, entonces, técnicas cubistas,
primeros planos, cosificaciones y animalizaciones,
teatralización, etc. Todo ello pone al esperpento
en estrecha relación con el Expresionismo.
Tendencia muy marcada a la
desmitificación de todo aquello que se presenta
sobre escena. En este sentido, Valle-Inclán se
siente heredero y continuador de otros artistas
como Quevedo o Goya.
Relación con el cine: uso de
la técnica del primer plano.
El autor focaliza la realidad
como un demiurgo totalmente distanciado de aquello
que nos muestra en escena. Por ello no se
identifica nunca con nadie, superando el dolor, la
compasión, la risa, etc.
La acción dramática y los
protagonistas suelen tener un trasfondo trágico.
Son como proyecciones de héroes clásicos vistos
de una forma totalmente deformada y grotesca: se
ve de forma cómica aquello que en realidad es trágico.
Hay un compromiso crítico
muy marcado por parte del autor hacia la realidad.
De él surge la visión que tiene Valle-Inclán de
España como una deformación grotesca de
Occidente. A partir de ahí, lo que es visto como
deforme (España) queda de nuevo deformada sobre
la escena: el realismo como principio estético
queda de tal modo totalmente superado. Por último
se proyecta una visión subversiva y desacralizada
de la realidad española.
En
definitiva, el "esperpento" no es sólo
una forma literaria creada y desarrollada por
Valle-Inclán o la culminación de su producción
teatral. Se trata, más bien, de una verdadera
cosmovisión o visión del mundo y la realidad.
Junto
a la novela Tirano Banderas, la trilogía Martes de Carnaval y Luces de bohemia son los mejores
ejemplos de lo que el propio autor llamó
"esperpentos".
Con
Federico García Lorca, Valle-Inclán fue el
dramaturgo que de forma más brillante, radical e
innovadora rompió con los moldes del realismo
burgués.
La
visión global de la obra literaria de Valle-Inclán
aparece recogida en el siguiente esquema: