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LUIS MARTÍN-SANTOS
(1924-1964)
Luis
Martín-Santos de Ribera nació en 1924 en Larache
(Marruecos), pero a los 5 años se trasladó a San
Sebastián por motivos familiares. Allí se educó
en colegios religiosos hasta que se trasladó a
Salamanca para cursar medicina. Se doctora en 1947.
Como cirujano estuvo algún tiempo trabajando en el
Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
pero abandonó esta actividad para especializarse en
psiquiatría en Madrid primera y después en
universidades alemanas. Militó en el P.S.O.E. y
participó en la actividad política de este
partido, siempre en la clandestinidad. Murió en
1964 en un accidente de tráfico.
En
vida de este novelista sólo se publicó Tiempo
de silencio (1962, aunque la 1ª edición
lleva fecha del año anterior). Después de su
muerte se publicaron un libro de relatos breves
titulado Apólogos
(1970) y los fragmentos de una supuesta segunda
novela que iba a titularse Tiempo de destrucción (1975). Como psiquiatra publicó
diferentes obras.
Tiempo
de silencio
La
clave para entender el título de esta novela está
en el monólogo final de Pedro, cuando medita sobre
su fracaso personal: dicho fracaso se explica por el
medio social en que vive (mediocridad, etc.). El
silencio significa la asunción final de la derrota,
la imposibilidad de cambiar el curso de los
acontecimientos en ese tipo de sociedad.
Tiempo de silencio
fue la primera novela de un trilogía proyectada por
su autor y que se iba a titular
La destrucción de la España sagrada. De hecho, Martín-Santos
dejó iniciada la segunda parte (Tiempo
de destrucción).
El
título de esa trilogía proyectada por este
novelista es ilustrativo del concepto de Martín-Santos
tiene de la literatura en general y de la novela en
particular: para él la narrativa tiene una función
desmitificadora de los valores y mitos de la España pobre, mediocre, ramplona y pedante de la
post-guerra. La
única vía para la escritura será, entonces, la
ironía sarcástica, la parodia, el esperpento, etc.
(mecanismo desmitificadores). Al mismo tiempo, y
aunque parezca paradójico, según Martín-Santos,
la novela debe contribuir a la construcción de
nuevos mitos y valores sociales que sustituyan a los
antiguos y que sean válidos para el futuro.
Esta
doble función "mitificadora-desacralizadora"
es el modo que tiene, según este novelista, la
literatura -el arte- de incidir en la realidad
social. Evidentemente, se trata de una teoría de la
novela que está muy alejada de la llamada
"novela social" de los años 50.
En
este sentido, Tiempo de silencio es un texto en el
que se plantea toda una teoría de la sociedad española
(su pasado, su presente y su futuro).
En
la novela se plantean dos temas básicos: España
(con subtemas) y la libertad humana (la incapacidad
del hombre para ser libre):
España----->
referencias a Ortega y Gasset
Libertad
----> referencias a Cervantes y a J. P.
Sartre (Existencialismo).
Para
Martín-Santos, la vida en España se caracteriza
por un retraso secular de los españoles respecto a
Europa y por la mediocridad, plebeyez,
provincianismo, etc., que vencen al representante
(Pedro) del mundo de la cultura, el progreso, la
ciencia, etc.(Vid., por ejemplo, los fragmentos 2 y
48, donde se hace una reflexión pesimista sobre
España y un alegato admirativo por Europa)
Por
otro lado, la novela está llena de alusiones al
inconsciente colectivo de los españoles: interés
por las manifestaciones populares colectivas, pues
representan perfectamente el inconsciente colectivo
de una sociedad: en el caso de España, los toros (frag.
48: los toros como radiografía moral de España.
Expresión del odio institucionalizado, la
subcultura alienante.) y la revista musical (frag.
60: la revista musical como degradación del teatro
del siglo XVIII. En ambas secuencias se nos muestra
el acanallamiento
del pueblo, la mezquindad, degeneración y enajenación
generalizada. Pedro pierde, de hecho, su libertad
rodeado por el pueblo.
Ambos
fragmentos intentan demostrar la tesis de la novela:
el individuo está determinado por el medio social,
de nada sirven los ideales en un medio social como
el de la España de la época... El ideal de
ciencia, progreso, etc., de Pedro, es impracticable
y utópico (paralelismo entre Pedro y D. Quijote).
El ideal de Pedro se convierte, así, en un fracaso
ejemplar y catárquico: se analizan las causas de
dicho fracaso del héroe para proporcionar lucidez
al lector.
Influenciado
por el Existencialismo, el autor hace bastantes
referencia, por otro lado, al amor: no hay amor,
sino una relación sórdida y fría entre diferentes
sexos. Y ello se corresponde con las muchas
alusiones al cuerpo humano y sus miserias:
pilosidades, menstruaciones, pérdida de la
virginidad, parto, menopausia, sudor, hambre, sed,
malos olores personales, deyecciones, ronquidos,
etc. Estas alusiones intentan representar las
limitaciones del ser humano y los síntomas de su
debilidad: "el hombre como un fantasma engañoso
de carne tentadora" (Existencialismo).
La
técnica narrativa utilizada, finalmente, por Martín-Santos
en esta novela es lo que el propio autor llamó
"realismo dialéctico", basado en:
Ruptura con el realismo
objetivo de los años 50.
Combinación
de la objetividad (lo exterior) y la subjetividad
(lo interior) de los personajes.
Intento
de captar la relación entre el individuo y el medio
social (A) y las motivaciones interiores de la
conducta (B).
PLURIPERSPECTIVA:
Narrador omnisciente, monólogo interior, etc. Tonos
de ensayo científico, esperpento, lirismo, etc.
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