|
LAS
"VANGUARDIAS" EN ESPAÑA
Hacia
1914, y con la aparición del Novecentismo, se
perciben en España una nueva sensibilidad y
orientación estética. Ortega y Gasset así lo
anunciaba en su libro La deshumanización del arte, en el que calificó la estética
de las vanguardias o "arte puro" de
"deshumanizada". Según él, sus características
primordiales eran:
Arte antipopular
(no sólo impopular) y, por tanto, con una vocación
muy minoritaria (poetas como J. R. Jiménez
tuvieron por lema "A la inmensa minoría").
Desaparecen
de la obra de arte todos los elementos humanos
(sentimentalismo, etc.).
El arte es concebido como un juego
(por lo tanto, intrascendente) que proporciona una placer intelectual (los sentimientos no tienen cabida)
En
la obra de arte se habla siempre de realidades
contempladas, nunca vividas por el artista (de
ahí que el punto de vista sea primordial).
El arte no imita a la vida ni a la realidad, sino
que crea objetos reales
nuevos a partir de la nada o del vacío absoluto. Si
el artista "crea", es lógico que empiece
a considerarse como un dios.
En
literatura, lo más importante es la
imagen (metáforas, símbolos, etc.) y la
perspectiva (temas clásicos, por ejemplo, que
aparecen vistos de una forma insólita)
Espíritu iconoclasta
y rupturista respecto al pasado y a la tradición
cultural.
Superioridad del artista
frente a la "masa". El artista va encerrándose
progresivamente en sí mismo (así aparece el mito
de la "torre de marfil" como actitud
aislacionista de los artistas. El mejor ejemplo de
ello es J. R. Jiménez).
En
efecto, de una manera bastante sintonizada con el
resto de Europa, en la España del momento se
produce una tendencia bastante generalizada a la exploración
artística y al alejamiento
total del modelo realista burgués.
El
desarrollo histórico de las vanguardias en España
es, en esquema, éste:
1908-1918: Introducción del
espíritu vanguardista europeo en España. Ramón Gómez
de la Serna.
1918-1925: Ultraísmo y Creacionismo.
1925-1930: Surrealismo
1930-1936: Declive del espíritu
vanguardista. Compromiso político del escritor.
Clima pre-bélico.
Ramón
Gómez de la Serna
En
la literatura española el verdadero pionero e
impulsor de las vanguardias fue Ramón
Gómez de la Serna, escritor encuadrado dentro
del Novecentismo. En torno a él comienzan a
proliferar, ya desde 1908, tertulias y revistas de
tipo vanguardista. Una de esas revistas es de
especial importancia: Revista
de Occidente (creada por Ortega y Gasset en
1923).
Como
protagonista e introductor de la vanguardias, la
figura de "Ramón" se extiende hasta 1918.
Como tal, este escritor fue la plena encarnación
del espíritu vanguardista. Su vida y obra se
caracterizan por:
Ser
un artista "puro", al margen de los
asuntos sociales y políticos de su época.
Profesar
ideas de tipo libertario-revolucionario.
Tener
una visión grotesca de la realidad. Ésta,
entonces, sólo es describible por el artista en
tonos de humor. Un humor siempre dotado de trasfondo
amargo.
Permanecer
totalmente al margen de la moral burguesa.
Tener
un constante espíritu rupturista y provocador
(pronuncia conferencias vestido de torero o a lomos
de un elefante, celebra banquetes en un quirófano,
etc.)
Practicar
el irracionalismo poético, mediante la asociación
insólita de intuiciones, metáforas delirantes,
etc.)
Sus
libros capitales como teórico de las vanguardias
son El
concepto de la nueva literatura (1909) e Ismos
(1931).
Como
poeta y novelista. la base de su obra está en las
llamadas
"greguerías", género inventado por
él hacia 1910 ("greguería" significa
'algarabía', en su doble acepción de 'alboroto' y
'lenguaje incomprensible'). Se trata de apuntes
breves que contienen conceptos o imágenes insólitas.
El propio "Ramón" definió así la
greguería: "Humor + Metáfora = Greguería".
Creacionismo
Fue
iniciado en París por el poeta chileno Vicente
Huidobro. En 1918 lo dio a conocer en España.
Se
concibe el poema como un objeto autónomo, que no
tiene nada que ver con la realidad (el arte deja de
"imitar" a la realidad). El fundamento
lingüística del poema creacionista está escribir
como quien juega, creando asociaciones casuales y arbitrarias de palabras.
En
España se alinearon en esta vanguardia los poetas
Juan Larrea (luego surrealista) y Gerardo Diego
(miembro de la "Generación del 27").
Desapareció
muy pronto, asimilándose al Ultraísmo.
Ultraísmo
El
escritor Rafael Cansino Asséns publicó en 1919 el
primer manifiesto de esta vanguardia. La llamó
"Ultra" o "Ultraísmo" para
aludir a la voluntad de ir "más allá"
del Novecentismo en su intento renovador. Tuvo
vigencia hasta 1922.
En
realidad, es una mezcla de rasgos propios del
Creacionismo y de otras vanguardias europeas:
Uso
de la sugerencia, la sinestesia, la imagen y los
contagios imaginativos.
Supresión
de la rima y de la puntuación
Representación
visual-espacial del poema (como los
"caligramas")
Tendencia
a la evasión y al juego gratuito de palabras.
Antisentimentalismo
Preferencia
por temas emparentados con el Futurismo.
Otros
poetas ultraístas fueron Guillermo de Torre, Juan
Larrea, Pedro Garfias, César Vallejo, Pablo Neruda,
Jorge Luis Borges, Pedro Salinas, Gerardo Diego y
Jorge Guillén (estos tres últimos integrantes del
"Generación del 27").
Surrealismo
Supuso
la culminación
del "arte puro" vanguardista y de
la tendencia "deshumanizadora" de la época.
Intentó
sobrepasar el ámbito meramente artístico para
convertirse en un modelo de
revolución integral del ser humano mediante la
liberación absoluta de su poder creador. Tuvo,
por tanto, implicaciones políticas muy claras: la
mayoría de los surrealistas europeos tenían un
ideología cercana al marxismo y a la revolución
soviética de 1917.
Fue
la vanguardia de mayor trascendencia y pervivencia
temporal (aún pueden verse sus huellas en la
actualidad). Surgió en el París de 1924 de un
grupo de poetas franceses procedentes del Dadaísmo
encabezados por Bréton.
En
pura teoría, el Surrealismo (también llamado
Superrealismo o Sobrerrealismo) se define como un
intento de expresar
el funcionamiento real de la psique humana, fuera
del control de la razón, la moral, las tradiciones,
etc. Un intento de representar aquello que Freud
(creador del Psicoanálisis) llamó
"inconsciente" o
"subconsciente".
El
lenguaje surrealista, tanto en literatura como en
cine, o artes plásticas, se vale sobre todo de las imágenes irracionales y los símbolos.
En
cuanto a los temas, esta vanguardia supuso la
aparición de todo
aquello que para la mentalidad burguesa era
"tabú": masoquismo, erotismo,
sadismo, etc.
El
mecanismo utilizado por al artista surrealista fue
la llamada
"escritura automática" (asociación
libre de ideas fuera de toda lógica, en estados no
conscientes -drogas, sueño, etc.-). Tuvo una
especial trascendencia en la novela, en cuanto que
la técnica narrativa llamada "flujo de
conciencia" está emparentada con el
Surrealismo.
En
España, el Surrealismo fue introducido hacia 1925 y
destacaron Dalí y Miró en pintura, la llamada
"Generación del 27" en literatura (poesía
sobre todo) y Luís Buñuel en el cine (con películas
como Un
perro andaluz, de 1928, y La
edad de oro, de 1930).
"Generación
del 27"
Idénticas
razones a las expuestas para poner en duda el
calificativo de "generación" a los
novetayochistas sirven ahora para hacer lo mismo con
lo que tradicionalmente se ha llamado "Generación
del 27". Más que Generación debe hablarse de "Grupo
del 27".
Sus
integrantes son: Rafael Alberti, Federico Gª Lorca,
Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego,
Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Emilio Prados y
Manuel Altolaguirre.
Los
elementos que conforman y caracterizan este grupo de
poetas son:
El
magisterio de Juan R. Jiménez, que editó incluso
algunos libros de estos poetas.
Algunos
de ellos conviven durante bastantes años en la
Residencia de Estudiantes que la Institución Libre
de Enseñanza fundó en Madrid. Allí coincidieron
también con Dalí y Buñuel. En dicha residencia
contactaron con el espíritu vanguardista europeo
del momento.
Celebraron
conjuntamente en 1927 el centenario de la muerte de
Góngora (poeta barroco español por el que se
sienten atraídos, ejemplo de escritor difícil de
entender y muy minoritario).
Publican
poemas en libros conjuntos, como el titulado Antología
poética en honor a Góngora (1932).
No
manifestaron ninguna animadversión hacia el pasado,
pero coincidieron en su interés por renovar el
lenguaje poético del momento.
Pese
a que cada uno de estos poetas tuvo una marcada
personalidad que le diferenció del resto, puede
hablarse de una evolución
conjunta del "grupo del 27". En ella
se distinguirían las siguientes etapas:
Hasta 1927: En
general, estos poetas , iniciados bajo el influjo
del Modernismo, contactan por vez primera con las
vanguardias europeas. A su vez, Ramón Gómez de la
Serna y, sobre todo, Juan R. Jiménez les orientan
hacia la "poesía pura" o
"deshumanizada". Su poesía pasará de los
tonos becquerianos iniciales al cultivo de la metáfora
y el progresivo hermetismo, que desemboca en el común
fervor por Góngora y el homenaje que le rindieron
en el centenario de su muerte.
De 1927 a la guerra civil:
Es la etapa en la que algunos poetas del 27 (los más
importantes, por cierto) como Aleixandre, Lorca,
Cernuda o Alberti contactan con el Surrealismo.
Desde 1930 la tendencia general del grupo se dirige
hacia una poesía "rehumanizada", más
solidaria y menos intelectualistas, más preocupada
por los problemas sociales y menos formalista. En
esta nueva orientación es decisiva la influencia
del poeta chileno Pablo Neruda y su revista Caballo
verde para la poesía. Algunos de estos
escritores se van decantando cada vez más por el
teatro (Lorca, por ejemplo). Los tonos sociales y
políticos van acentuándose en ellos en medio de un
clima pre-bélico de radicalización ideológica y
creciente enfrentamiento social.
Después
de la guerra civil:
El grupo se dispersa. Unos han muerto (Lorca) y
otros se han exiliado (Guillén, Cernuda, Alberti).
Sólo permanecen G. Diego, V. Aleixandre y Dámaso
Alonso. Como veremos, tras un periodo de
"exilio interior" sin publicar ningún
libro, se convertirán en figuras clave de la poesía
española de postguerra.
|