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1.-
UNIVERSO:
1.-
Base.- En la lírica el hablante levanta un
mundo procedete de la esfera vivencial del ser
humano, mientras que el resto de formas o géneros
literarios exigen la presencia de unos personajes
que actúen (acción) en determinadas coordenadas
espacio-temporales.
2.-
Perspectiva.- En la lírica la mirada
del hablante suele ser (auto)contemplativa,
interior, íntima. Sobre la base de lo vivencial, el
hablante tiende al ensimismamiento. En la épica, el
hablante nos muestra un universo excepcional,
superior, modélico, que se pretende elevar a la
categoría de ejmplo o mito colectivo, un mundo
acabado, perfecto. En torno al héroe y su triunfo
final, la acción se proyecta más allá de lo
individual, hacia el arquetipo colectivo. El héroe
épico y el mundo se corresponden mutuamente. El
hablante, en el relato, nos presenta por lo general
un universo al mismo nivel que el nuestro, con una
mirada próxima, se nos muestra la epopeya de un
mundo sin dioses El héroe (mejor sería llamarlo
antihéroe) es un aventurero, un buscador de nuevos
y mejores valores en un universo degradado. El antihéroe
y el mundo están conflicto permanente. En el teatro
pueden coexistir la mirada mítica y la cotidiana o
darse sólo una de ellas (la mítica en las
tragedias, por ejemplo, con la finalidad catárquicay
universalizadora que les es propia; la cotidiana y
particular en la comedia o en el drama, etc.)
2.-
CARÁCTER: En
la lírica el movimiento o progresión temporal
suelen estar ausentes, presentándonos el hablante
vivencias momentáneas (puntualidad) o eternas
(constantes) y atemporales. En las otras formas
literarias se tiende al dinamismo o avance temporal
a lo largo de la historia contada por el hablante.
Ahora bien, ese dinamismo temporal, en la épica y
en el relato, afecta a la “totalidad extensiva”
de la historia, pero en lo dramático se refiere a
la “totalidad intensiva” de la misma: en la épica
y en el relato el resultado final es la conjunción
más o menos armónica de personajes, espacios,
tiempo y acciones, mientras que en lo dramático el
personaje se reduce a su función dramática, a una
acción mostrada como conflicto.
3.-
PROYECTO: La
lírica se desarrolla como discurso en el presente,
el no-tiempo, hablándonos de experiencias y
vivencias. La épica y el relato, por su parte, se
enmarcan el tiempo mostrando un desarrollo desde el
pasado, un ámbito ya cumplido. En cambio, la dramática
se desarrolla en torno a un presente abierto hacia
un posterior desarrollo futuro.
4.-
HABLANTE:
Como resultado de la proyección del autor real del
texto literario en la esfera e la ficción contenida
en éste, en la lírica el hablante tiene a
identificarse con el sujeto lírico produciendo un
discurso centerado en la esfera íntima. En la épica
y en el relato, en cambio, el hablante tiende a
distanciarse protagonizando el plano de la enunciación
pero no el del enunciado (que suele presentarse en
tercera persona). El la dramática el hablante
aparece en las acotaciones señalando diferentes
signos escénicos, pero cede la palabra en el resto
del texto teatral a los personajes (monólogos y diálogos)
encarnados po actores y actrices sobre el escenario.
5.-
FUNCIÓN LINGÜÍSTICA PREDOMINANTE: Según
R. Jackobson la función emotiva o expresiva
predomina sobre las demás en el discurso lírico,
la representativa o referencial en la épica y en el
relato, mientras que la función apelativa o
conativa (dirigida en última instancia al
espectador) en la dramática.
6.-
FUNCIÓN LECTORA: Orientación o sentido último
que el universo ficticio levantado en el texto
literario adquiere en contacto con el lector. En la
poesía esa función sería de tipo perfectivo,
dando la imagen de que el hombre va moldeando su
porpia existencia, se autodescubre y crea su propio
proyecto de vida. En la épica y en el relato se da
una función diversiva que, a su vez, puede ser
omnificante (cuando se nos conduce a nuevos mundos
fuera de las limitaciones humanas, arrancándonos de
lo cotidiano) o autoafirmante (cuando se nos
reafirma en nuestra personalidad).
7.-
EXPRESIÓN: Sobre la base de la oposición
entre verso y prosa, sólo la dramática admite
ambos tipos, combinándose en una misma obra (teatro
español del s. XVII, por ejemplo).
8.-
MODO: Las maneras (modos) de presentar o
referirse a un determinado acontecimiento son la
narración, la descripción y el diálogo. De forma
general puede decirse que, en la lírica, predomina
un único modo de tipo descroptivo, mientras que en
la épica y en relato dicho modo suele ser múltiple
o cambiante, dándose los tres en mayor o menor
medida. El la dramática el modo es también único,
de tipo dialógico (entre los personajes).
9.-
ORGANIZACIÓN: Se trata del rasgo
aparentemente con mayor capacidad caracterizadora de
los géneros literarios clásicos. El discurso lírico
suele presentarse como una tirada o seriación de
versos –regulares o libres, isométricos o heterométricos,
con o sin rima, etc.- llamada “estrofa”. En la
éìca se dan unidades episódicas llamadas
“cantos” que señalan diferentes estadios de la
historia contada. En cada canto épico se muestra
una determinada unidad entre personajes, acción,
espacios y tiempo. En el relato, por su parte, también
se da una unidades organizativas episódicas que
normalmente se llaman “capítulos” y que pueden
agruparse en unidades mayores llamadas “partes”
o dividirse en menores. En la dramática la
organización externa del texto se codifica más
detalladamente: el “acto” es la unidad superior,
enmarcadora de una parte de la acción dramática
(presentación, nudo o desenlace, según la
terminología más tradicional). El “cuadro” es
una unidad dramática episódica definida por un
mismo espacio y/o tiempo escénicos, marcándose su
tránsito por el telón. La “escena” s define
solamente por el cambio de personajes en el
escenario. |