Sujeto de la enunciación del discurso novelesco, transmite mensajes para la recta interpretación de la historia, adelanta metanarrativamente rasgos del discurso, hace comentarios sobre los personajes, da informaciones de tipo erudito e abiertamente teñidos de ideología. Por ello tiende a confundirse con el “autor empírico”, del que debe ser distinguido claramente. Tendría los rasgos del intervencionismo, la reflexividad y la superomnisciencia. Según R. Barthes el que habla en el relato no es el que escribe la novela, y el que escribe novelas no siempre es el que es... Un mismo novelista crea, a lo largo de su obra, varios autores implícitos (cada cual en consonancia con el texto al que pertenece).